viernes, 21 de noviembre de 2014

ALTERNATIVAS PARA DECORAR TU CASA EN NAVIDAD












La creatividad y el reciclaje no son polos opuestos, sino todo lo contrario, pero también es cierto que se atraen poderosamente.

Ello no significa que reciclar implique ser creativos, no necesariamente, ni que todo

Reciclaje creativo tenga un puntito de locura. Atreverse a rozar el disparate, sin embargo, muy a menudo es la clave del éxito.












La idea de la que partir es doble: crear y reciclar van de la mano a la hora de realizar un proyecto pero también al idearlo.

En otras palabras, podemos aprovechar nuestra imaginación para idear nuevos proyectos de reciclaje y hacer justo lo contrario, utilizar los materiales a los que queremos dar una segunda vida para poner en marcha el magín.












Entrenar el músculo de la imaginación da frutos maravillosos, y cuanto más lo trabajemos, más grandes y numerosos serán.

Apliquemos ese proceso creativo tan lúdico a una decoración navideña más sostenible, juguemos a inventar para conseguir una casa que tenga un mucho de nosotros sin necesidad de polucionar ni de gastar de más.










Un árbol único

El árbol es otro firme candidato a sufrir nuestras diabluras, aunque lo ideal sería prescindir de él, sobre todo si es natural, como gesto en favor del medio ambiente.

Si tenemos un árbol artificial, aunque también contamina lo suyo, puesto que ya lo hemos adquirido, aprovechémoslo el máximo posible de tiempo y busquemos cómo decorarlo de forma creativa y ecológica: pueden servirnos los botones de colores, los viejos retales, frutos secos disfrazados, latas de refrescos cortadas con formas navideñas, como los renos, los muñecos de nieve o, puestos a imaginar, cualquier otra cosa que nos inspire.













En caso de no tener/querer árbol artificial ni natural, no por ello hemos de prescindir de este tradicional símbolo navideño.

Lancémonos a por todas e inventemos uno o varios arbolitos de pequeño tamaño, por ejemplo en miniatura, y rodeémoslo de un paisaje nevado creando un mini terrarium dentro de un envase de cristal o, de nuevo, en una pequeña pecera.

Apilar libros en forma de abeto es otra interesante opción que puede inspirarnos para conseguir ese árbol sin necesidad de talarlos ni de aumentar las emisiones de gases de efecto invernadero.

El resultado, como pueed verse en la imagen superior, es impactante, y muy decorativa. Sorprende comprobar cómo una idea tan inesperada y atípica logra crear ese genuino ambiente navideño, su misma magia.

Démosle al magín durante unos días y dejemos que la imaginación nos diga qué hay qué hacer.
Como última sugerencia para los árboles, crear perfiles en la pared con forma de abeto puede dar pie a muchas variaciones: los tapones de corcho o el mismo espumillón son materiales interesantes para llevarla a cabo.

Las coronas, los centros de mesa y todo tipo de adornos navideños como las bolas, el espumillón y demás son una provocación para cualquier mente creativa.
Piensa que por muy bonitos y brillantes que sean, no resultan sorprendentes por la fuerza de la costumbre.
Cambiar su uso, su escenario, combinarlos de mil y un modos, entre ellos y con objetos reciclados es un desafío que tendrá su merecida recompensa.

Sería una auténtica locura hacer coronas inverosímiles con los envoltorios de los bombones y de los pastelitos infantiles y combinarlas con hojas secas, piñas, bolas navideñas, fotos nuestras, de la mascota, juguetes viejos, figuritas del belén, papel de periódico, de revista … Si el resultado nos gusta, genial, entonces lo tenemos.

En caso contrario, simplemente probemos una combinación distinta: quitamos de aquí, ponemos allí, pintamos, forramos, pegamos, despegamos, separamos, unimos y, sobre todo, disfrutemos durante el proceso y con el resultado


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