Ni las sequías. Ni los
incendios.
Una ciudad que no retiene agua, se sobrecalienta. Así de simple.
Cuando el suelo retiene agua, el sol la evapora — y esa evaporación enfría la
ciudad de forma natural.
Imagina que tu cuerpo no tuviera agua. No podrías sudar. Morirías de calor.
Eso es exactamente lo que le estamos haciendo a nuestras ciudades.
El problema es que diseñamos las ciudades para deshacernos del agua lo antes
posible.
Solo en Estados Unidos, cada año se envían al mar cerca de 73.000 millones de
m³ de agua de lluvia (30 millones de piscinas olímpicas).
Es casi la misma cantidad de agua que consumen al año todas las viviendas,
negocios y fábricas de todo el país juntos.
Esa única decisión de diseño provoca tres problemas:
- Calienta nuestras ciudades.
- Un suelo seco no puede sudar. Por eso nuestras calles arden.
- Vacía el subsuelo.
La lluvia es lo que recarga los acuíferos. Si la mandamos al mar, el suelo se
seca año tras año.
Alimenta los incendios.
Suelo seco significa plantas secas. Y las plantas secas son combustible.
Nada de esto es mala suerte. Nuestras ciudades funcionan exactamente como las
diseñamos.
Esto es lo que podemos hacer en su lugar:
◾ Usar suelo vez de superficies
selladas
◾ Construir edificios verdes
que retengan agua
◾ Usar materiales permeables en
calles y aparcamientos
◾ Plantar más árboles y
vegetación
En Biotonomy llevamos 15 años construyendo edificios verdes que se enfrían
solos — y enfrían también su ciudad, de forma natural.
La solución no es traer más agua a la ciudad. Es utilizar de manera inteligente
la que ya tenemos.

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