jueves, 28 de agosto de 2025

Imagina que la planta es como una fábrica muy ordenada, y el agua es el combustible y el transporte que hace que todo funcione.


 

1. Entra por las raíces

Las raíces absorben el agua del suelo. Esto ocurre gracias a un proceso llamado ósmosis, que es como cuando una esponja seca chupa agua porque afuera hay más agua que adentro.

 

2. Viaja por “tuberías” internas

Una vez dentro, el agua sube por unos conductos llamados xilema.

Aquí no hay bombas eléctricas: el agua sube gracias a la presión desde las raíces, la capilaridad (el agua “trepa” por tubos muy finos) y la transpiración (cuando las hojas pierden agua al aire, jalan más agua hacia arriba).

 

3. Actúa como disolvente y transportador

El agua no solo es agua pura: arrastra sales minerales y nutrientes desde el suelo. Así la planta tiene “materia prima” para construir tallos, hojas, flores y frutos.

 

4. Combustible para la fotosíntesis

En las hojas, el agua se combina con el dióxido de carbono (CO₂) y, usando la luz solar, la planta fabrica azúcares en la fotosíntesis.

La reacción simplificada es:

 

Agua + CO₂ + Luz → Azúcares + Oxígeno

 

5. Mantiene la forma de la planta

El agua llena las células vegetales como si inflara globitos. A esa presión interna se le llama turgencia. Si falta agua, las células se desinflan y la planta se marchita.

 

6. Regula la temperatura

Cuando la planta “suda” (transpira), el agua que se evapora enfría las hojas, como un aire acondicionado natural.

 

 

En resumen fácil:

El agua entra por las raíces, viaja como un tren con nutrientes, alimenta la fotosíntesis, mantiene la planta erguida y la refresca. Sin agua, la fábrica se apaga.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario