viernes, 3 de abril de 2015

MANERAS DE SER ECOLÓGICO Y AHORRAR










Ser ecológico y ahorrar dinero pueden ser cosas sinónimas, pero también antónimas.

Si por un lado sostenibilidad ambiental y ahorro suelen ir de la mano, por otro, el mercado está ojo avizor, siempre atento a todo lo que puede convertirse en negocio, y muchos de los productos ecológicos que se comercializan no son baratos, precisamente.

En este post de damos diez ideas para ser más ecológico de un modo sencillo y, al mismo tiempo, ahorrar un dinero que, sin ser un pastizal, puede venirte muy bien para que controlar tu presupuesto. A largo plazo, sin embargo, si realizamos un conjunto de gestos eco-amigables de forma regular podemos llegar a ahorrar o, lo que es lo mismo, a evitar gastar mucho dinero.

Actividades verdes que salen a cuenta

Cultivar un huerto orgánico: La satisfactoria experiencia de cuidar y ver cómo crecen los vegetales, así como de comerlos, libres de pesticidas y otros productos químicos, es una manera de tener una vida más saludable y ahorrar dinero contante y sonante.

Disfrutar de la naturaleza: Disfrutar del tiempo libre con un concepto de ocio distinto, lejos del consumismo, es apostar por la sostenibilidad y por un estilo de vida más auténtico y económico. Las ideas son casi infinitas, desde dar un largo paseo por espacios naturales, practicar senderismo, volar una cometa a la orilla del mar, en la montaña o ir de picnic, tender una manta o mantel en sobre la hierba o debajo de un árbol y leer o simplemente relajarnos, ir de camping…

Abandona el consumismo: También ahorrarás mucho si simplificas tu vida, tus deseos y necesidades. En realidad, podemos vivir con mucho menos de lo que imaginamos, y sin renunciar al confort y bienestar. Simplemente, se trata de cambiar de mentalidad y no dejarse arrastrar por el ansia de comprar y consumir de forma compulsiva.

Súbete a la bicicleta: La movilidad sostenible es una opción que sale económica y es saludable. Puedes usarla para ir al trabajo, para hacer trayectos cortos en tu día a día y también para disfrutar de paseos maravillosos en un entorno natural.

Hazlo tú mismo: La regla de las tres erres de la ecología (reciclar, reutilizar y reducir) son tres mandamientos verdes interrelacionados. En cuestión de unas pocas semanas formarán parte de tu vida. El reciclaje creativo engancha, pero las tres cuidarán de tu bolsillo a corto y largo plazo.

Aprovéchalo todo: Intenta cocinar lo justo, y si te sobra comida, aprender a reutilizarla, eso sí, siempre respetando las mínimas normas de higiene. Aplica esta misma lógica a las cosas, no sólo la comida. De nuevo, cambiar el chip mental es el secreto del éxito.

Aprovecha las ventajas de la economía colaborativa: Presta, comparte, intercambia productos y servicios. Ayudarás al planeta y tu bolsillo te lo agradecerá. Los ejemplos son muchos: comparte tu coche, prescinde de él y alquílalo sólo cuando sea imprescindible, cambia tus cultivos orgánicos por clases de inglés, por un corte de pelo, por otro tipo de vegetales que tú no produzcas…

8. Gestos eco-amigables en el hogar: Los consabidos ahorros de agua y luz, en cualquiera de sus variantes (tender la ropa en lugar de usar la secadora, hacer un uso sostenible de la lavadora, evitar el consumo vampiro, aprovechar la luz natural, regar las plantas con agua de lluvia, ducharse en lugar de bañarse, etc.) es una manera de ahorrar energía y agua que reducirá las facturas.

9. Come menos carne: Si no quieres hacerte vegetariano, reducir el consumo de carne puede mejorar tus cuentas y también tu salud. Además, colaborarás a frenar el cambio climático y la tortura animal.


10. Pásate a la jardinería orgánica: Si mantener tu jardín te cuesta un buen dinero, haz tu propio compost, fertilizantes y plaguicidas, planta especies autóctonas, que no requieran riego intensivo y sean duraderas y en suma, apuesta por la jardinería bio

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