martes, 5 de julio de 2016

LOS VUELOS SERÁN CADA VEZ MAS LARGOS, CAROS Y CONTAMINANTES POR EL CAMBIO CLIMÁTICO















Ya se había dicho que el cambio climático podría aumentar las turbulencias en los vuelos trasatlánticos.

Sin embargo, un nuevo estudio científico asegura además que los cambios en las temperaturas y corrientes atmosféricas debido al calentamiento global podrían estar por alargar y encarecer los vuelos entre Europa y Norteamérica, de los cuales hay cerca de 1,000 cada día, según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA).


Esa es la alerta que hace esta semana un estudio realizado por un equipo científico de la Universidad de Reading en Reino Unido y publicado en la revista Environmental Research Letters y tiene consecuencias poco felices para los amantes de los viajes y los empresarios.

Según la investigación, los aviones comerciales aprovechan las llamadas corrientes en chorro de la atmósfera para reducir el tiempo de viaje.

Estas corrientes son unos vientos potentes que se ubican en los hemisferios norte y sur (entre siete y quince kilómetros de altura formando una suerte de “túneles” de viento) y ayudan a mover los sistemas climáticos de todo el planeta.

Eso que quiere decir que, lo que las impulsa es la diferencia de temperatura entre las regiones calientes del trópico y las regiones polares frías.

Las empresas aéreas usan estas corrientes rápidas para aprovechar la corriente a favor y acortar distancias, especialmente en la ruta Europa y Estados Unidos, pero podrían ser menos útiles en el futuro cercano porque las temperaturas están aumentando, augura la publicación.

Los científicos consideran que el calentamiento global tendrá un impacto en esos flujos de aire rápido, alterando por minutos el tiempo que duran los viajes en avión. Aunque en promedio los vuelos solo ganarán unos cuantos minutos, el impacto acumulativo sería significativo para las aerolíneas y sus usuarios, pues al final: los aviones pasarán más tiempo en el aire y consumirán más combustible.

”Encontramos que los aviones transatlánticos estarán en el aire por unas 2,000 horas extra cada año a causa de estos cambios en los patrones de las corrientes en chorro.

Esto va a añadir alrededor de $22 millones a los costos de combustible de avión y, por supuesto, también va a aumentar sus emisiones de CO2. Así que los pasajeros tendrán un aumento significativo del riesgo de llegadas con retraso de América del Norte”, detalla el autor principal Paul Williams en un video explicativo.

Así las cosas, aunque los vuelos de Oeste a Este podrían acortarse, los vuelos en dirección Este-Oeste serán más largos y por eso, no compensará el ahorro de tiempo en el trayecto de regreso.


Los expertos llegaron a estas conclusiones tras analizar en modelos computacionales cómo si se duplica la cantidad de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre se puede alterar los vientos atmosféricos.
“Cuando pensamos en el calentamiento global, normalmente nos referimos al hecho de que cada vez está más cálido al nivel del suelo. Pero, de hecho, las temperaturas también están cambiando más arriba, en la atmósfera, incluso a 35,000 pies [10,600 metros], donde vuelan los aviones”, detalla.

El científico acota que en invierno esta alza en la velocidad de los vientos en la ruta Nueva York-Londres parece aumentar hasta un 15%.

Los vuelos desde Londres hacia Nueva York serán dos veces más proclives a durar más de siete horas, explica el investigador. Mientras tanto, los recorridos de regreso desde Nueva York a Londres serán hasta dos veces más propensos a durar cinco horas y 20 minutos.


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