En los últimos años han
surgido alternativas ecológicas para despedir a los seres queridos, y una de
las más innovadoras es el primer ataúd viviente del mundo hecho de hongos. Está
fabricado con micelio (la raíz de los hongos) y fibras de cáñamo recicladas, lo
que permite que se biodegrade en solo 45 días. A diferencia de los ataúdes de
madera tradicionales, este no deja una gran huella de carbono y, además, nutre
la tierra durante el proceso de descomposición.😲
La empresa holandesa Loop
Biotech es la creadora de este invento, llamado Living Cocoon. El ataúd se
puede “cultivar” en apenas una semana y ha sido adoptado en funerarias de Reino
Unido, como Poetic Endings, donde se usó por primera vez en 2024 para enterrar
a Max Leighton, un joven que creía en la conexión subterránea de los bosques a
través del micelio, conocida como la Wood Wide Web. Esta práctica refuerza la
idea de regresar a la naturaleza en la forma más respetuosa posible.
Además de ataúdes, la compañía
también ofrece urnas de micelio y opciones conmemorativas como plantar un árbol
en lugar de una lápida, estos ataúdes no solo representan una alternativa
sostenible, sino que también simbolizan el círculo de la vida, ya que el cuerpo
y el contenedor ayudan a regenerar el suelo. El interés creciente por este tipo
de funerales refleja una tendencia global hacia prácticas más respetuosas con
el medio ambiente y la búsqueda de una conexión más armónica con la naturaleza
incluso después de la muerte.🧐

No hay comentarios:
Publicar un comentario