jueves, 1 de enero de 2026

EL ÁRBOL DE MORINGA (MORINGA OLEIFERA), TAMBIÉN CONOCIDO COMO EL “ÁRBOL MILAGRO”, DESTACA POR SU NOTABLE CAPACIDAD DE “CREAR AGUA” EN EL AMBIENTE.


 

 

A través de la transpiración, este árbol puede liberar entre 20 y 200 litros de agua al día, según su tamaño y las condiciones climáticas. Al absorber el recurso hídrico del suelo y expulsarlo en forma de vapor por sus hojas, la moringa contribuye activamente al ciclo hidrológico, humidificando el aire y ayudando a refrescar su entorno, especialmente en zonas semiáridas donde esto puede favorecer la regeneración de ecosistemas.🧐

 

Además, la moringa tiene la sorprendente habilidad de purificar el agua. Sus semillas funcionan como coagulantes naturales, capaces de clarificar y desinfectar agua turbia. Con apenas unos gramos triturados, pueden potabilizar entre 4 y 10 litros de agua por gramo, reduciendo la turbidez y eliminando hasta un 99 % de bacterias e impurezas. De ese modo, esta planta cumple un doble papel hídrico: aporta humedad al ambiente y suministra agua limpia y segura a comunidades con acceso limitado a sistemas de potabilización modernos.

 

Un descubrimiento reciente de gran relevancia proviene de un estudio publicado en mayo de 2025 en la revista RSC Advances, en el que se desarrollaron fibras compuestas de celulosa y polvo de semillas de Moringa oleifera (“CeL-MoFs”) mediante un proceso sostenible de wet-spinning. Estas fibras demostraron una alta selectividad para adsorber iones de cobre (Cu²), sin interferir con otros metales como níquel o cadmio, sugiriendo una aplicación escalable y ecológica para la eliminación de metales pesados en procesos de purificación de agua.

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