jueves, 6 de agosto de 2015

CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA INMIGRACIÓN HAITIANA A REPÚBLICA DOMINICANA













Desde hace más de un siglo, los haitianos han estado penetrando pacíficamente en el país asentándose en tierras agrícolas abandonadas por los dominicanos en tiempos de la Primera República.

Por más esfuerzos que se hicieron en el siglo XIX por llegar a un acuerdo con Haití, nunca fue posible aclarar la cuestión de los límites fronterizos, pues el tratado de 1874 fue un instrumento defectuoso, las negociaciones de Lilís poco antes de morir otorgaron los derechos d ellos haitianos sobre las tierras, hasta entonces reclamadas por los dominicanos.

Durante muchos años, a principios del siglo XX, se procuro llegar a un arreglo sobre los límites fronterizos, el cual solo pudo aclararse en 1929 durante el Gobierno de Horacio Vásquez.













Pero a pesar de haberse firmado el 21 de enero de ese año un Tratado sobre la fijación de Límites, en el país quedaron viviendo varias decenas de millones de haitianos trabajando como obreros de la industria azucarera o como sirvientes en las casas de familia o como agricultores y pequeños comerciantes en el sur y en la Línea Noroeste cerca de la Frontera.

Esos haitianos estaban totalmente marginados de la vida dominicana y el territorio por ellos ocupado era una extensión de la República de Haití.

Los haitianos han ido llegando a la República Dominicana tratando de escapar de los problemas sociales que se encuentran en su país natal, la República de Haití.

En Haití el principal problema social que se presenta en todo el territorio es la discriminación racial y la mala distribución de los ingresos.


A pesar de que la mayoría de los haitianos son negros, un 95% para ser más específicos, estos han sido discriminados por la poca cantidad de mulatos que hay en ese país.

Los haitianos mulatos tienen más en común con las clases adineradas de los demás países.

La inmigración haitiana hacia la República Dominicana se relaciona directamente con el desarrollo de la industria azucarera en el país.

En el último cuarto del siglo pasado, comenzó a florecer la industria azucarera en la República Dominicana, cuando muchos cubanos que vinieron a nuestro país, huyendo de la Guerra de los Diez años en Cuba, para establecer ingenios.

Desde ese momento, muchos haitianos se fueron a trabajar a esas empresas, atraídos por los salarios relativamente elevados que ofrecían en la industria azucarera.


La ocupación Norteamericana en Haití en 1915, guarda una estrecha relación con el carácter y el contenido migratorio desde ese país hacia la República Dominicana.

Después de la Ocupación Norteamericana en 1915, la ocupación de la isla por la marina de los Estados Unidos, el fenómeno migratorio adquirió rasgos diferentes y un nuevo contenido. Todo el capital de Wall Street se propuso convertir la Cuenca del Caribe en una gran plantación de caña.

Las condiciones histórico-sociales y económicas en Cuba, República Dominicana y Puerto Rico, permitieron realizar una empresa de semejantes dimensiones.

Pero en Haití, diversos factores estructurales, en particular la tenencia de la tierra, impidieron la realización de este proyecto.

En estas condiciones, paro no desaprovechar una mano de obra barata y evitar nuevas revueltas agrarias, los norteamericanos impulsaron y animaron la salida temporal de los trabajadores agrícolas hacia los ingenios azucareros en Cuba y Santo Domingo.

La medida constituía una fuente segura de lucro y a la vez una válvula de escape para aliviar la tensión interna en Haití.




A pesar de que a lo largo de la frontera con República Dominicana, siempre han vivido miles de haitianos, fue solo para 1919 cuando éstos comenzaron a cruzar para las plantaciones de azúcar


El número total de trabajadores haitianos, insignificante al principio porque presentaba sólo una cuarta parte de la fuerza laboral de una industria en expansión, nunca llegó a mas de 5,000. Sin embargo, para el primer censo en 1920, los haitianos llegaron a representar el 59% del total de la población total de extranjeros, que eran unos 47,780; y el 3% de la población total del país.

Los inmigrantes estaban concentrados en las provincias de Monte Cristi, Azua, Barahona, San Pedro de Macorís y el Seibó, porque estas eran localidades importantes para la producción de azúcar o ciudades ubicadas en la frontera.

Para el año 1920 se había extendido el desplazamiento.

De igual manera, el tráfico, legal o ilegal, de inmigrantes haitianos se había convertido en una de las fuentes más importantes de ingresos del Estado Haitiano. Para el 1937, años en que hubo el mayor grado de deportación de haitianos y ocurrió la matanza de más de 12,000 haitianos por el ejército dominicano, la cifra total era de 200,000 haitianos.


Pero en realidad, la deportación y el genocidio no afectaron la vida de los bateyes.

Desde agosto de 1941, el Gobierno Dominicano ha ido firmando tratados comerciales temporales con el Gobierno Haitiano, para facilitar la importación de braceros.

Actualmente se estima que el número actual de haitianos que viven en la República dominicana es de 1, 378,000 haitianos. Aunque la mayoría de los residentes haitianos viven en los bateyes y tienden a trabajar en la industria del azúcar, éstos también trabajan en otros sectores agrícolas de la economía.

Hay que especificar que hay un movimiento circular de mano de obra haitiana desde las plantaciones azucareras del sur hasta las plantaciones cafetaleras del norte.

Los trabajadores haitianos constituyen más del 50% de los trabajadores agrícolas en la producciónn de café y arroz, dezplazando gradualmente a los dominicanos, como fuente de mano de obra barata.


Hay alguna áreas definidas en las que se concentran los haitianos residentes en la ciudad de Santo Domingo, hasta el punto de que existe un mercado libre que es conocido como "El Pequeño Haití".


La presencia de los haitianos se percibe claramente en las áreas de actividad turística donde la mayor parte de la artesanía manual es producida y vendida por haitianos.


Los trabajadores haitianos experimentan un grado extremo de explotación. El trabajo en la industria del azúcar es definido como brutal y que sólo pueden hacer los animales (es decir, los haitianos).

De hecho, el corte de la caña está totalmente identificado como trabajo haitiano, ya que los salarios son bajos y las condiciones y la calidad de vida en los bateyes carece de interés para la mano de obra nativa.

Hay dos tipos de bateyes: el batey central y el batey agrícola.

El batey central es donde está ubicado el ingenio azucarero y allí residen las personas que procesan la caña después de cortada y pesada en el batey agrícola.

La mayoría de las personas que viven en el batey central son dominicanos, mientras que en el batey agrícola predominan los haitianos.

El batey central cuenta con frecuencia con una escuela y está ubicada cerda de un poblado.



Legalidad e ilegalidad de los inmigrantes haitianos en la República Dominicana

Los inmigrantes haitianos no están protegidos por el Código de Trabajo vigente en la República Dominicana, ni por ninguna otra disposición legal.

Por otro lado, en forma ilegal que llegan los inmigrantes haitianos y en la penetración clandestina que en forma individual o colectiva realizan algunos, se encuentran el punto de partida de la supe explotación a que son sometidos miles de haitianos que trabajan en las plantaciones de caña de azúcar, café, cacao y arroz en la República Dominicana.

El peso de la fuerza laboral haitiana en la industria azucarera, en la recogida de café, cacao y arroz y en la industria de la construcción, pone de manifiesto el alto índice de haitianos residentes en la República Dominicana y el gran papel que desempeñan en las distintas áreas de la economía nacional.

Su incidencia e influencia en la economía dominicana no solamente reduce el importante papel que desempeñan en la industria azucarera; se manifiesta también en la recogida del café, el cacao, el arroz, el algodón, el tomate y la parte pesada de la industria de la construcción urbana.

Con este último sector la mano de obra inmigrante ha penetrado a sectores de la economía dominicana que anteriormente estaban reservados exclusivamente para los dominicanos.

El carácter ilegal de los inmigrantes haitianos en la República Dominicana comprende tres tipos:
El haitiano que penetra a la República por la frontera.

El inmigrante haitiano que llega a la República por vía legal a trabajar en uno de los ingenios, pero luego terminada la zafra, o antes de terminar la misma, se escapa del ingenio.

Los haitianos hijos de inmigrantes que nacen en le República, hijos de madres dominicanas, que carecen de documentación alguna, y luego crecen convirtiéndose también en inmigrantes haitianos apátridas.

De los haitianos que viven en la República Dominicana el 90% reside en forma ilegal. Es insignificante el número de inmigrantes haitianos residentes de forma legal.

Desde ello año 1940 hasta el año 1952, los braceros haitianos que trabajaban en la República Dominicana lo hacían en forma ilegal, como consecuencia del tráfico clandestino.

En fecha de 5 de enero de 1952 fue concluido y suscrito en la República Dominicana un Acuerdo sobre la Contratación en Haití y la Entrada a la República Dominicana de Jornaleros Temporales Haitianos.

El acuerdo tenía una duración de 5 años y constaba de 17 artículos. Este Acuerdo fue aprobado con un formulario de trabajo que debía ser firmado por la empresa que contrataba al bracero y por éste.

Desde ese entonces se han ido firmando Acuerdos con Haití los cuales tienen la misma finalidad.




La inmigración haitiana ha causado mucho revuelo tanto en el Estado dominicano como en toda la población, ya que estos han venido ocupando nuestro territorio desde hace ya mucho tiempo.

Aunque los haitianos han venido en busca de trabajo para tratar de mejorar su status social, si así le podemos llamar, con esta acción van poco a poco desplazando a los dominicanos.

Porque en un principio ellos solo se dedicaban al corte de caña de azúcar, pero ahora se han ido adentrando más y más en las distintas actividades económicas del Estado dominicano, como son al algodón, el arroz, el café y el cacao.

Los haitianos nos han ido ocupando, y todo esto se debe mayormente a que nuestros Gobiernos no han sabido poner mano dura a estos inmigrantes.

El único Gobierno que trabajó con el caso de la inmigración haitiana, y tuvo algo de bueno, fue el Gobierno de Rafael Leónidas Trujillo, aunque, en la forma en que él lo manejó no fue de lo más cordial que digamos.

A pesar, de que Trujillo hizo mal, al realizar aquella matanza de haitianos en 1937, en cierto modo para ese entonces le hizo gran ayuda al país.

Los haitianos han ido reemplazando la mano de obra dominicana, porque estos realizan trabajos que los dominicanos no hacen, y mucho menos por el poco dinero que ofrecen para hacerlo.

 Y al seguir así los haitianos se quedarán con todo el mercado.




Alternativas

Desde hace mucho tiempo que los haitianos han estado inmigrando a nuestro territorio, aunque esta sea la fecha en que mayor repercusión haya hecho, ya que, claro, es mayor y más fácil de notar.

En un principio los haitianos eran buscando por el Estado para la producción de caña de azúcar de los ingenios, pero estos se fueron llevando hasta quedarse en nuestro territorio, de una u otra manera.

Los haitianos han ido quedando y habitando, poco a poco, a nuestro territorio pacíficamente, de forma que no han llamado la atención del Estado, de tal manera que hagan algo al respecto.

Sería bueno, y un buen apoyo a la sociedad dominicana, si el Estado se hiciera cargo de este problema haitiano, y que hiciera algo son los inmigrantes ilegales que se encuentran en nuestro país, como son la mayoría de los haitianos residentes en el país.

Si se hicieran cargo de esto, estaría evitando que la población, principalmente obrera, dominicana no fuera desplazada lentamente por los inmigrantes haitianos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario