domingo, 13 de marzo de 2022

LOS MICROBIOS EVOLUCIONAN PARA ALIMENTARSE DE PLÁSTICO


 

Un nuevo análisis del ADN ambiental de cientos de regiones del mundo ha logrado demostrar que el número de bacterias con enzimas que degradan el plástico está creciendo rápidamente. 

El plástico se está convirtiendo en el nuevo alimento de algunas bacterias, según investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers, Suecia.


Las nuevas tecnologías al servicio de la investigación

Parte de la información fue obtenida de la vinculada a la contaminación ambiental que genera el plástico. Más precisamente, de todo lo relativo a los llamados micro plásticos, mínimos trozos de plásticos que se cuelan en todos los entornos naturales.

Para comprender rápidamente, y en su totalidad, la prevalencia de enzimas dentro del cuerpo de microbios con mayor potencial de degradación plástica, los investigadores utilizaron modelos informáticos especializados.

Todos los análisis demostraron que el potencial de degradación del plástico por microbios, en cualquier parte del mundo, está aumentando sensiblemente.

Según el equipo investigador, esto está vinculado directamente al aumento creciente de la fabricación de plásticos.


El plástico ha invadido el mundo

Durante el transcurso de sus investigaciones, los científicos pudieron detectar más de 30.000 tipos de enzimas capaces de degradar hasta 10 tipos distintos de plástico, que se emplean en la fabricación de objetos de uso cotidiano.

La mayor cantidad de microbios con esas capacidades se encontraron en muestras tomadas del Mar Mediterráneo y del Océano Pacífico Sur, dos áreas conocidas por sus altos niveles de contaminación por plástico.


El primer autor del estudio, Jan Zrimec, indica que tanto él como sus colegas quedaron sorprendidos al encontrar una cantidad tan grande de microbios capaces de degradar el plástico, en hábitats tan distantes y tan diferentes.

Según Alexei Zelezniak, profesor de biología de sistemas en Chalmers, cree que son muy interesantes los resultados obtenidos, pues sería posible diseñar comunidades microbianas, en el laboratorio, con capacidad de degradar los microplásticos.


El deterioro de los microplásticos

Los microplásticos se desgastan y resquebrajan a medida que pasa el tiempo y son cada vez más dañinos para el ser humano. Se van haciendo más pequeños hasta volverse imperceptibles, y solo mediante análisis de laboratorio puede comprobarse su presencia. Pero su potencial destructivo sigue estando allí y, según Zelezniak, solo las bacterias podrían encargarse de su desaparición.


Según los datos existentes, se estima que una persona puede ingerir alrededor de 100.000 partículas de microplásticos en un año. Estos tienen la capacidad de atravesar las barreras epiteliales del tracto gastrointestinal, de la piel o las vías aéreas, pero aún se desconocen los efectos que pueden ocasionar para la salud.

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