jueves, 28 de septiembre de 2017

EXPERTOS PIDEN MÁS DIVULGACIÓN PARA PROTEGER MANGLARES DE LATINOAMÉRICA














PANAMÁ. Varios expertos dijeron el martes en Panamá que urge concienciar a la sociedad y a los gobernantes sobre los beneficios económicos y ambientales de conservar los manglares para evitar que sean destruidos y sustituidos por campos agrícolas, granjas de camarones o desarrollos urbanísticos.
“La sensibilización, la comunicación y la concienciación deben ser constantes, pero lamentablemente hay poco dinero para ello. Cada día suben al poder nuevos tomadores de decisiones y es necesario que sean conscientes de la importancia que tienen estos ecosistemas”, afirmó a Efe el gerente de conservación de manglares en Panamá de la ONG Conservación Internacional, Julio Rodríguez.

Los manglares, explicó el ambientalista, “son ecosistemas sumamente productivos”, que juegan un papel fundamental en el ciclo de vida de algunos peces o crustáceos y que protegen a la costa de fenómenos meteorológicos que están aumentando por el cambio climático como los fuertes oleajes y las tormentas.
Estos bosques, añadió, ayudan a reducir las emisiones, ya que absorben hasta cinco veces más dióxido de carbono que cualquier otra especie “por la cantidad de materias orgánicas que retienen en el subsuelo”.
Rodríguez aseguró también que la pérdida de manglares en la región ha sido “muy grande”, sobre todo en los años 80 y 90 del pasado siglo debido principalmente a la ganadería, la agricultura y el turismo, y que en muchos países la superficie de estos ecosistemas se ha reducido a la mitad, como en el caso de Panamá.

Una veintena de especialistas de Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica y EE.UU. se reúnen desde ayer hasta hoy miércoles en un foro organizado por el capítulo panameño de Conservación Internacional y celebrado en Santiago de Veraguas, a 250 kilómetros al oeste de la capital, para intercambiar experiencias en el manejo de manglares.
La coordinadora del Programa Nacional de Humedales del Sistema Nacional de Áreas de Conservación de Costa Rica, Jackeline Rivera, aseguró por su parte a Efe que las campañas de concienciación no son suficientes y apostó por aumentar la vigilancia.
En Costa Rica, dijo, los manglares están protegidos por Constitución, independientemente de que estén dentro de un parque nacional, y hay mucha conciencia verde y, sin embargo, siguen estando amenazados.

Un ejemplo de ello, dijo, es el humedal Terraba Sierpe, ubicado en el sur de Costa Rica y considerado el más grande de Latinoamérica con 30.000 hectáreas.
Este manglar, que le aporta a la economía costarricense cerca de “17.000 dólares por hectárea al año”, está seriamente amenazado porque está “rodeado” de cultivos de palma de aceite y de arroz, lamentó Rivera.
“Si no se tiene un control y una fiscalizacion constantes, hay riesgo de que el sector vaya ampliando su aérea de cultivo, como ya ha ocurrido otras veces”, advirtió la funcionaria costarricense.
El director del Programa Marino en Ecuador de Conservación Internacional, Javier Chalín, dijo que los Gobiernos latinoamericanos no tienen capacidad para fiscalizar todos los humedales y por eso es necesario involucrar a las comunidades cercanas a estos ecosistemas a través de incentivos, tal y como ha hecho Ecuador, uno de los países pioneros en la materia.

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