domingo, 26 de julio de 2026

LA DISTANCIA ENTRE UN POZO SÉPTICO Y UN POZO DESTINADO AL ABASTECIMIENTO DE AGUA ES FUNDAMENTAL PARA REDUCIR EL RIESGO DE CONTAMINACIÓN MICROBIOLÓGICA.


 

Como referencia preventiva, suele recomendarse mantener una separación de 30 metros o más, pero esta distancia puede aumentar según el tipo de suelo, la profundidad del acuífero, la pendiente del terreno y la dirección del flujo subterráneo.

El pozo de agua debe ubicarse, siempre que sea posible, en una zona más alta y aguas arriba del sistema séptico, evitando que los líquidos infiltrados se desplacen hacia la captación.

En suelos arenosos, fracturados o muy permeables, los contaminantes pueden avanzar con mayor rapidez, por lo que una separación corta resulta especialmente peligrosa. También es importante revisar que el tanque séptico no tenga fugas, que el campo de infiltración funcione correctamente y que el pozo de agua esté bien sellado en su parte superior.

Los 30 metros son una referencia general, no una medida universal: el diseño definitivo debe ajustarse a la normativa sanitaria local y a una evaluación técnica del terreno.

Además, el agua del pozo debe analizarse periódicamente para detectar bacterias, nitratos y otros posibles contaminantes.

No hay comentarios:

Publicar un comentario