domingo, 26 de julio de 2026

CADA SISTEMA DE RIEGO NECESITA UNA PRESIÓN DE TRABAJO DIFERENTE PARA DISTRIBUIR EL AGUA CORRECTAMENTE.


 

El riego por goteo suele funcionar entre 0,7 y 1,5 bar, porque sus emisores entregan caudales pequeños y pueden dañarse o variar su descarga cuando reciben demasiada presión.

La microaspersión normalmente requiere entre 1 y 2 bar para formar un patrón uniforme alrededor de las plantas.

Los aspersores pequeños pueden trabajar aproximadamente entre 2 y 3 bar, mientras que los aspersores agrícolas de mayor alcance suelen necesitar de 3 a 5 bar.

Los cañones de riego demandan presiones más altas, cercanas a 4–7 bar, debido al volumen de agua y a la distancia que debe alcanzar el chorro.

Estos valores son orientativos, ya que cada fabricante establece un rango específico para sus emisores.

Además, la presión disponible disminuye por tuberías largas, diámetros pequeños, filtros, válvulas, codos y desniveles ascendentes.

Una presión insuficiente reduce el alcance y genera riego desigual; una presión excesiva aumenta fugas, desgaste y desperdicio.

Por eso conviene instalar un manómetro y reguladores de presión para comprobar cómo trabaja realmente el sistema.

 

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