Como referencia, los limoneros
y mandarinos pueden establecerse aproximadamente entre 3 y 4 metros de distancia,
mientras que la guayaba suele necesitar entre 4 y 5 metros.
Árboles de mayor desarrollo,
como mango y aguacate, pueden requerir separaciones cercanas a 6–8 metros para
recibir suficiente luz, mantener buena ventilación y evitar que sus ramas
compitan entre sí.
Estas distancias también
facilitan la poda, la cosecha, el riego y el control de plagas.
En patios pequeños se pueden
utilizar variedades injertadas, enanas o de crecimiento compacto, acompañadas
de podas de formación frecuentes para limitar la altura y el diámetro de la
copa.
También conviene dejar
suficiente espacio respecto de paredes, tuberías, veredas y cimentaciones,
especialmente en especies vigorosas.
Las medidas son orientativas, porque el patrón
de injerto, la variedad, la fertilidad del suelo, el clima y el sistema de poda
pueden modificar

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