domingo, 17 de junio de 2018

CARBONO NEGRO CONSTIPA A SANTO DOMINGO

















SANTO DOMINGO. La joven anota algunas cifras de la pantalla del aparato. Luego retira el filtro del medidor. Se trata del medidor activo de partículas en el ambiente con el que las autoridades intentan determinar la calidad de aire.

A simple vista, el dato más revelador lo aporta el color del filtro que, tras seis días de exposición, solo mantiene blanco el marco que le sujetaba al aparato, mientras todo su centro se torna de color crema.

La joven, técnico del Departamento de Calidad Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente, explica que el filtro casi siempre termina de un tono gris oscuro, pero los días previos a ese martes 8 de mayo, estuvo lloviendo y el agua limpia un poco las partículas en el aire.

El aparato, que comparte espacio con la estación meteorológica ubicada en la sede del ministerio, no es determinante para conocer con exactitud la calidad del aire, pero sirve de indicador de la contaminación que congestiona cada día a la ciudad, sobre todo por el caótico transporte.


El país carece de estudios generales recientes sobre calidad del aire, pero las estimaciones que tiene Calidad Ambiental indican una emisión nacional de más de 3.7 millones de toneladas de contaminantes criterios al año.

En los criterios se engloban aquellos contaminantes que emanan de la quema de combustibles, incendios, uso doméstico e industrial del carbón, o la oxidación del metano, entre otras. El per cápita del país es de 0.31 toneladas.

El estudio más reciente data de 2009, cuando se realizó el “Inventario de Emisiones de Contaminantes Criterios de República Dominicana”, a cargo de la Comisión Centroamérica de Ambiente y Desarrollo (CCAD) y el Ministerio de Medio Ambiente, con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) .


El inventario arrojó que el contaminante más abundante en peso, generado antropogénicamente (actividad humana) es el monóxido de carbono (CO), con una emisión a la atmósfera de 1,328,670 toneladas al año, generadas principalmente por las fuentes móviles (transporte).

“Le siguen en orden de importancia las emisiones de gases orgánicos totales (GOT) con más de 828,708 toneladas anuales, siendo las fuentes móviles las que generan el 60%”, indica el documento.

El inventario también arrojó 45,524 toneladas de dióxido de azufre (SOx) “emitidas a la atmósfera por las fuentes de consumo de combustibles que contienen azufre (carbón, combustóleo, gasolina y diesel), así como por diversos procesos metalúrgicos y químicos que entrañan el manejo de materiales sulfurados (por ejemplo, altos hornos, refinerías y plantas de producción de ácido sulfúrico)”.

Carbono negro constipa a Santo Domingo


En el Distrito Nacional, uno de los estudios más recientes se hizo en 2015 en el sector Santa Bárbara, motivado, entre otras cosas, por el deterioro de las edificaciones y el mal olor que genera la falta de drenaje y saneamiento.
Con un muestreador ambiental portable se midió la presencia de material particulado (PM 2.5 y PM 10). También se midió ruido y emisión de gases.

Los resultados arrojaron que el PM 2.5, cuyos parámetros normativos establecen valores por debajo de 65 microgramos por metro cúbico a 24 horas, en Santa Bárbara había 55.9. El PM 10, cuyo valor normativo es de 150,el resultado fue 69.6 microgramos.

El ruido excedía los niveles normales. Lo mismo sucedía con las emisiones de gases, principalmente en los valores de dióxido de azufre, “que indica que estos impactos son ocasionados por del tránsito vehicular”.

Más reciente, en 2017, se hizo otro monitoreo en la avenida Gregorio Luperón y próximo a la John F. Kennedy que calculó el grado de exposición de la comunidad a las emisiones por tráfico vehicular.

Entre otras cosas, el estudio reveló que el 40% del particulado PM 2.5 es carbono negro, un residuo resultante de la combustión incompleta que se produce en el transporte, la biomasa e industrias energéticas.

Aunque permanece poco tiempo en la atmósfera, el carbono negro afecta la calidad del aire y tiene impactos en la salud, causando problemas respiratorios y cardiovasculares.

“No debemos sobrepasar los 50 metros cúbicos por particulado anual, y normalmente los valores al año, que son fruto de promedio, en Haina son de más de 50. en 2017 llegó a 80 microgramos”, Ruben Mesa, técnico de Medio Ambiente.

Informes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican que el aire contaminado provoca la muerte de 7 millones de personas cada año y que el carbono negro “constituye una parte importante de las partículas finas, el contaminante atmosférico más frecuentemente asociado a muertes prematuras y enfermedades de diversa índole”.

En el país, las enfermedades respiratorias agudas tienen una incidencia de 4,941 casos por cada 100,000 habitantes, como publica la Dirección General de Epidemiología (Digepi), del Ministerio de Salud Pública.

Rubén Mesa, director de Calidad Ambiental de Medio Ambiente, lamenta que el país carezca de regulaciones suficientes para el control de emisiones en los vehículos pesados.

Recuerda que el Foro de los Ministros de Medio Ambiente de América Latina acordó reducir la cantidad de azufre en el combustibles a 50 partes por millón (que es el que causaría menor impacto en la salud de las personas), pero que todavía en República Dominicana se manejan valores de 5,000 a 7,000 partes por millón en diesel.

El uso de gas en muchos de los vehículos livianos ha resultado en una mejoría de las emisiones, no así en los pesados.

La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) registra un parque vehicular de 4,097,338 unidades, de las que 574,039 entran en la categoría de pesados, como camiones, autobuses, volteos y montacargas.

El 64.6% del parque vehicular es motocicletas, con 2.2 millones de unidades; y los automóviles representan el 21%, con 865,186 unidades.

“Nosotros estamos trabajando con el Intran (Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre) y se ha planteado incluir en las normativas del transporte los talleres de revisión técnica vehicular, para que no sea solo sustituir las revistas como medida recaudadora, sino que se trabaje la regulación para reducir las emisiones”, comenta Mesa.


Falta equipos

Además de los estudios particulares, en el país existen estaciones meteorológicas que realizan mediciones regulares en varios puntos del país, como Puerto Plata, Haina y la Oficina Nacional de Meteorología (Onamet), además de la de Medio Ambiente.

La tendencia de sus registros –explica Mesa– muestra que, a 24 horas, los valores de material particulado se ajustan a la norma de no sobrepasar los 150 microgramos. Pero al hacer el promedio anual, los resultados exceden la norma de 50 microgramos. “En Haina, por ejemplo, tuvimos 80 microgramos en 2017”.


Pero el director de Calidad Ambiental no se arriesga a dar una opinión concluyente de la calidad del aire. La falta de equipos automáticos que hagan mediciones por segundo le imposibilita tener una idea de la situación real.

“Tenemos estaciones, pero no a nivel nacional. Lo ideal es tener estaciones automáticas que midan por minuto o segundo pero son muy costosas (se cotizan en unos 7,000 dólares)”, dice.

“Las estaciones que tenemos solo miden contaminantes criterios de material particulado en su fracción PM10 cada seis días y de forma manual. La idea es que tengamos contaminantes criterios que midan todos los contaminantes en tiempo real”, agrega.


Pero Enrique de León, dirigente del Comité contra el Cambio Climático, entiende que el país está muy expuesto a los contaminantes y que las autoridades, en lugar de intentar reducir el problema lo empeoran. Pone de ejemplo el proyecto de las dos plantas a carbón que el Gobierno construye en Punta Catalina, Peravia.

“Deberíamos aspirar a contar con el 85% de energías renovables en nuestra matriz eléctrica y una flota vehicular a gas natural y eléctrica”, dice.

Sugiere que se obligue a las personas a colocar filtros en fábricas, generadoras eléctricas y en los escapes de los vehículos, así como incentivar el uso de la bicicleta como transporte habitual


jueves, 7 de junio de 2018

¿QUIERES SABER CÓMO REDUCIR LA HUELLA DE CARBONO DE LAS CIUDADES?















Según estimaciones de Naciones Unidas, en el año 2050 dos terceras partes de la población mundial residirá en áreas urbanas, con los consiguientes retos sociales y ambientales que ello plantea.

El desarrollo sostenible de zonas urbanas en expansión supone un desafío en la redacción de políticas urbanas a nivel territorial, estatal y mundial.

Las ciudades representan el mayor foco de emisión mundial de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Reducir las emisiones de carbono es cuestión prioritaria en la agenda de la Unión Europea, especialmente con la aprobación del Acuerdo de París en la cumbre celebrada en la capital francesa en diciembre de 2015.


Según estimaciones de Naciones Unidas, en el año 2050 dos terceras partes de la población mundial residirá en áreas urbanas, con los consiguientes retos sociales y ambientales que ello plantea. El desarrollo sostenible de zonas urbanas en expansión supone un desafío en la redacción de políticas urbanas a nivel territorial, estatal y mundial.

La planificación urbana constituye una de las herramientas más potentes para mitigar el impacto ambiental de las ciudades y reducir su contribución al calentamiento global. Tradicionalmente, en las disciplinas responsables de decidir la forma y distribución de la ciudad, no se incluían criterios de sostenibilidad ni las consecuencias ambientales que se derivan del uso de los servicios públicos por parte de sus habitantes, a pesar de que estos servicios son esenciales para el bienestar de los ciudadanos y el desarrollo económico de la zona.


Una investigación conjunta de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Granada ha logrado crear ahora un método para evaluar la influencia de las estrategias de planificación urbanística sobre las emisiones de carbono asociadas a las ciudades.

Los investigadores han incluido con un enfoque innovador el impacto ambiental de las redes y servicios públicos, cuyo diseño es consecuencia directa de los condicionantes de planificación urbana y que tradicionalmente ha sido obviado en la evaluación del impacto ambiental. Entre otros, se ha considerado la red de abastecimiento de agua, el sistema de recogida de residuos y la red de alumbrado público. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la considerable contribución de estos elementos en el impacto medioambiental de las zonas urbanas a lo largo de su ciclo de vida.


Como las emisiones de carbono asociadas con el uso de la ciudad provienen de edificios e instalaciones urbanas y servicios públicos, los autores del estudio se han centrado en la etapa de uso y operación de estos elementos y no en la de construcción, ya que es su utilización la que representa el mayor impacto ambiental.

Planes urbanísticos con criterios de sostenibilidad En el modelo desarrollado, los científicos calcularon en primer lugar el consumo de energía asociado a la fase operativa del edificio, considerando los siguientes usos finales: sistemas de climatización, iluminación, equipamiento doméstico, agua caliente sanitaria y ascensores. Para la infraestructura urbana, se consideró el consumo energético de las instalaciones públicas (alumbrado público y sistema de presión de agua) y el consumo de combustible del servicio municipal de recogida de residuos. Por último, el consumo de recursos se transformó en emisiones de carbono mediante la aplicación de factores de conversión nacionales, pudiéndose diferenciar tres niveles de gestión en el procedimiento de cálculo: doméstico, municipal y nacional.

Esta metodología permitirá el diseño de planes urbanísticos y estrategias de regeneración urbana bajo criterios de sostenibilidad. Los autores destacan que es necesario seguir profundizando en el estudio del papel de los servicios públicos en la huella de carbono de las ciudades para el desarrollo de políticas energéticas y ambientales más efectivas.
Los hallazgos de este estudio, que han sido publicados en la revista Energy and Buildings, representan una contribución a la literatura existente sobre el impacto ambiental asociado con el desarrollo urbano y destacan la importancia de adoptar una perspectiva multidisciplinar en la evaluación.

“Esta metodología es de ayuda en la toma de decisiones sobre estrategias y políticas relacionadas con el desarrollo urbano. Construir ciudades sostenibles y más habitables es responsabilidad de los agentes implicados en la formulación de nuevas políticas, pero también de investigadores, profesionales del sector y en definitiva de todos los ciudadanos”, señala Rosalía Pacheco-Torres, investigadora de la ETS de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de Madrid y autora principal del trabajo.


Las ciudades representan el mayor foco de emisión mundial de dióxido de carbono (CO2), uno de los gases de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global. Reducir las emisiones de carbono es cuestión prioritaria en la agenda de la Unión Europea, especialmente con la aprobación del Acuerdo de París en la cumbre celebrada en la capital francesa en diciembre de 2015.
Según estimaciones de Naciones Unidas, en el año 2050 dos terceras partes de la población mundial residirá en áreas urbanas, con los consiguientes retos sociales y ambientales que ello plantea. El desarrollo sostenible de zonas urbanas en expansión supone un desafío en la redacción de políticas urbanas a nivel territorial, estatal y mundial.

La planificación urbana constituye una de las herramientas más potentes para mitigar el impacto ambiental de las ciudades y reducir su contribución al calentamiento global. Tradicionalmente, en las disciplinas responsables de decidir la forma y distribución de la ciudad, no se incluían criterios de sostenibilidad ni las consecuencias ambientales que se derivan del uso de los servicios públicos por parte de sus habitantes, a pesar de que estos servicios son esenciales para el bienestar de los ciudadanos y el desarrollo económico de la zona.

Una investigación conjunta de la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad de Granada ha logrado crear ahora un método para evaluar la influencia de las estrategias de planificación urbanística sobre las emisiones de carbono asociadas a las ciudades.

Los investigadores han incluido con un enfoque innovador el impacto ambiental de las redes y servicios públicos, cuyo diseño es consecuencia directa de los condicionantes de planificación urbana y que tradicionalmente ha sido obviado en la evaluación del impacto ambiental. Entre otros, se ha considerado la red de abastecimiento de agua, el sistema de recogida de residuos y la red de alumbrado público. Los resultados obtenidos ponen de manifiesto la considerable contribución de estos elementos en el impacto medioambiental de las zonas urbanas a lo largo de su ciclo de vida.

Como las emisiones de carbono asociadas con el uso de la ciudad provienen de edificios e instalaciones urbanas y servicios públicos, los autores del estudio se han centrado en la etapa de uso y operación de estos elementos y no en la de construcción, ya que es su utilización la que representa el mayor impacto ambiental.
Planes urbanísticos con criterios de sostenibilidad
En el modelo desarrollado, los científicos calcularon en primer lugar el consumo de energía asociado a la fase operativa del edificio, considerando los siguientes usos finales: sistemas de climatización, iluminación, equipamiento doméstico, agua caliente sanitaria y ascensores. Para la infraestructura urbana, se consideró el consumo energético de las instalaciones públicas (alumbrado público y sistema de presión de agua) y el consumo de combustible del servicio municipal de recogida de residuos. Por último, el consumo de recursos se transformó en emisiones de carbono mediante la aplicación de factores de conversión nacionales, pudiéndose diferenciar tres niveles de gestión en el procedimiento de cálculo: doméstico, municipal y nacional.

Esta metodología permitirá el diseño de planes urbanísticos y estrategias de regeneración urbana bajo criterios de sostenibilidad. Los autores destacan que es necesario seguir profundizando en el estudio del papel de los servicios públicos en la huella de carbono de las ciudades para el desarrollo de políticas energéticas y ambientales más efectivas.

Los hallazgos de este estudio, que han sido publicados en la revista Energy and Buildings, representan una contribución a la literatura existente sobre el impacto ambiental asociado con el desarrollo urbano y destacan la importancia de adoptar una perspectiva multidisciplinar en la evaluación.

“Esta metodología es de ayuda en la toma de decisiones sobre estrategias y políticas relacionadas con el desarrollo urbano. Construir ciudades sostenibles y más habitables es responsabilidad de los agentes implicados en la formulación de nuevas políticas, pero también de investigadores, profesionales del sector y en definitiva de todos los ciudadanos”, señala Rosalía Pacheco-Torres, investigadora de la ETS de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de Madrid y autora principal del trabajo


LAS PAPAS DE COLORES, DESCONOCIDAS ARMAS DE PERÚ CONTRA DESNUTRICIÓN Y CÁNCER














Con más de 3.000 variedades, las papas nativas que se cultivan en los Andes peruanos tienen “un aporte alto en calorías y proteínas”, según investigaciones de ese país
Fotografía fechada el 31 de mayo de 2018 de un conjunto de papas o patatas nativas peruanas que fueron exhibidas en la ceremonia de recepción de un grupo de visitantes a la estación agrícola del Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA).

CUSCO (Perú). Desconocidas fuera de los Andes, las papas de colores como el rojo, morado, negro, naranja o amarillo no solo son idóneas para enfrentar el cambio climático sino que pueden prevenir la desnutrición y el cáncer, según las investigaciones de Perú, cuna mundial de este tubérculo, con más de 3.000 variedades.


Sobre los milenarios andenes donde los incas lograron domesticar las múltiples versiones de la papa, el Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA) de Perú estudia las características y virtudes de cada una de las variedades para clasificarlas y desarrollar otras nuevas que puedan producirse a gran escala.


Lo hacen en su estación de Zurite, situada en la región andina de Cusco, a unos 3.400 metros de altitud, en la ladera de una montaña convertida en terrazas agrícolas por las civilizaciones del Antiguo Perú, donde las miles de variedades de papas nativas crecen en todo su esplendor.
“Es un lugar privilegiado para nosotros, que tiene más de 3.000 años de desarrollo. Ha sido construido por las civilizaciones preincas. Nos han dejado un legado bien grande, con una valla bien alta, pero creo que podemos superarlo”, advirtió a Efe el investigador del INIA Ladislao Palomino.

En ese escenario donde se dan la mano la historia y la ciencia, el INIA, adscrito al Ministerio de Agricultura y Riego (Minagri) de Perú, ha obtenido 26 variedades nuevas para ser comercializadas, donde han logrado conservar las bondades de las papas nativas con una mayor resistencia al clima y un tamaño y forma atractivos para el mercado.

“No lo consideramos como el desarrollo de un simple alimento que llene el estómago, sino que también nos proteja de cualquier enfermedad degenerativa, como los cánceres, por los antioxidantes que tiene”, dijo Palomino.
Ya sean moradas y ovaladas, rojas y redondas o negras protuberantes, las papas nativas que se cultivan en los Andes peruanos tienen “un aporte alto en calorías y proteínas”, según Palomino, quien ve en estos tubérculos la solución al problema de desnutrición y anemia que persiste en Perú.

Esas papas son además las que mejor resistirán el cambio climático por su contenido de fenol, que les da esos colores característicos.
“Ese es el contenido más importante. Evita que la papa deje de producir con los cambios bruscos de temperatura o de ambiente”, agregó Palomino.


Asimismo, destacó que las papas nativas también pueden ser utilizadas por la industria cosmética para elaborar productos contra el envejecimiento y en el sector textil para elaborar pigmentos.
El INIA explora así todas las posibilidades comerciales de la papa para ofrecer a los agricultores nuevas alternativas a su milenario producto, que en su mayoría queda para el consumo propio al no encontrar salida en los mercados.

“No les compran por falta de conocimiento. Al ver la papa de color negro, mucho creen que está enferma, pero están muy equivocados”, comentó Palomino, quien reconoció que “hay muchas variedades comerciales de papa nativa, pero hay que hacer promoción y educar al consumidor”.

Por su parte, el jefe del INIA, Miguel Ángel Barandiarán, recordó que uno de los primeros éxitos comerciales de las papas nativas han sido las papas fritas de colores, y también algunas exportaciones de estos tubérculos semicocidos.

Actualmente en la estación experimental del INIA hay cultivadas 1.251 variedades de papas nativas de las regiones peruanas de Áncash, Cusco, Puno y Apurímac para ser estudiadas e incluidas en el Registro Nacional de la Papa Nativa.

Ese registro tiene solamente aún 729 papas, muestra de todo el trabajo que le queda por recorrer a Perú para descubrir las virtudes de las miles de papas endémicas que faltan por analizar

ALERTA AL PAÍS EFECTOS CAMBIO CLIMÁTICO







Santo Domingo
El geólogo Osiris de León alertó sobre la posibilidad de que poderosos huracanes y grandes sequías azoten a la isla de Santo Domingo como consecuencias del cambio climático, y recomendó comenzar a diseñar planes de contingencias para afrontar estos nuevos fenómenos meteorológicos, construyendo edificaciones más resistentes, y nuevas represas con la doble función de reducir los impactos de las inundaciones y almacenar agua suficiente para amortiguar los efectos de largas sequías.


De León hizo la recomendación en el Instituto Técnico Superior Comunitario (ITSC) al dictar la conferencia magistral “Cambio Climático y sus efectos en los fenómenos meteorológicos”, donde advirtió que el cambio climático es una realidad que ya se expresa en forma de aumentos de las temperaturas, sequías extremas, aumentos de la cantidad, el tiempo y el tamaño de las tormentas y ciclones, reducción de la disponibilidad de agua, reducción de la producción de alimentos y desertificación.


Precisó que República Dominicana es uno de los países de la región del Caribe con mayores riesgos de ser afectado por los huracanes, sequías extremas, falta de agua potable, reducción de la producción de alimentos, impacto a la economía y hasta la migración de poblaciones vecinas afectadas por situaciones extremas en su país de origen.

El geólogo recordó que un estudio de la Organización de Estados Americanos en 1965 alarmó a la sociedad con datos de una cobertura boscosa de sólo 12%, lo que motivó a los gobiernos y a la sociedad a desarrollar políticas en contra de este mal, lo que nos condujo a incrementar esta cobertura hasta llegar a 32% en la actualidad.


Dijo que el Estado desarrolla proyectos sostenibles de reforestación con árboles frutales como aguacate, café, y cacao, entre otros, con los que se logra integrar a los productores en el cuido y defensa de la foresta.

La conferencia fue organizada por la Dirección de Vinculación con la comunidad del ITSC, dirigida por la maestra Librada Oneil, encabezada por el rector Víctor Hugo de Láncer, los vicerrectores Cristóbal Polanco y Julio Peña, y la participación de vecinos de las comunidades cercanas, entre ellos regidores de la Junta Municipal de San Luis y el cura Edward González, párroco de El Bonito.

miércoles, 6 de junio de 2018

LA CHIRINOLA MEXICANA, EL ÚNICO CACTUS EN EL MUNDO QUE ‘CAMINA’
















Juan Manuel Ramírez.- Un cactus reptante, conocido como chirinola, tiene la capacidad de desplazarse, pero es esa rara característica y su forma de oruga, la causa de su depredación y de la disminución de su población.

Este cactus, que es endémico del noroccidental estado mexicano de Baja California Sur, crece de manera paralela al suelo y siempre en dirección al sol.


“Solo crece en esta parte de México, no existe en otra parte del mundo. Es una planta que cuando hablo de ella, digo que es la única cactácea en el mundo que camina”, contó a Efe Alfredo Beltrán Morales, investigador del departamento académico de agronomía de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS).

Cactus reptante
El nombre científico de la chirinola es Stenocereus eruca, que significa oruga por la similitud del cactus con esta larva de insecto.


“Se va moviendo de un lugar a otro. La parte de atrás, o la parte más vieja, crece en forma de pasto, se seca y empieza a echar raíces, éstas se alimentan de la materia orgánica que dejó la planta muerta y entonces avanza muy lentamente. Esa es su principal característica”, relató.
De esta manera, la planta “tiene que morir para seguir viviendo” y su alimento son los nutrientes que ha dejado en el camino. En síntesis, dijo, es “un capricho de la naturaleza”.
El hábitat natural de la planta son los llanos de la Bahía Magdalena, una barrera arenosa de 50 kilómetros de largo y rica en recursos naturales, conocida también por ser el sitio de Baja California donde cada año se aparea la ballena gris.
El también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) de México, comentó que la chirinola es pariente de la pitahaya dulce (Stenocereus thurberi) y una planta “muy importante e inteligente” para la zona, ya que crece en suelos “muy pobres”.

Tráfico ilegal
Esas características han convertido a la planta en un tesoro para los coleccionistas.

Beltrán Morales contó que hace unos años investigadores de su universidad descubrieron que los ejemplares “se pueden cotizar entre los 4.000 y 5.000 dólares en el mercado negro” y que su principal destino es Europa.

Las cactáceas son endémicas de América y precisamente el comercio ilegal ha sido uno de los factores para su disminución poblacional, recordó.
“Muchas personas llegaban y se las llevaban para venderlas. Es una planta extremadamente rara y eso la hace muy cotizada y, por consiguiente, susceptible a que empiece a disminuir su población”, apuntó.

Fuertes espinas
Además de los traficantes, los rancheros locales han agudizado el ataque y disminución de la especie debido a que las fuertes espinas de la planta en ocasiones llegan a dañar al ganado y los productores optan por cortarlas.
“Sabemos que son muy espinosas y, cuando el ganado anda pastando, (los rancheros) las quitan. Y esa es una de las formas en las que se depreda”, explicó a Efe Sullivan Higuera Navarro, promotor forestal de la Comisión Nacional Forestal de Baja California Sur.

Señaló que en los últimos años los agricultores saquearon sin miramiento la chirinola como parte de la preparación de sus tierras de cultivo, por lo que actualmente su hábitat corre riesgo.
El cactus reptante está catalogado en la categoría A de la NOM-059 de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de México como especie amenazada.
Asimismo, está incluida en la Lista Roja de Especies en peligro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)


HOJAS DE PIÑA: LA ALTERNATIVA SOSTENIBLE PARA SUSTITUIR EL CUERO ANIMAL








































Miami (EFE)
Zapatos, bolsos, accesorios, artículos para el hogar o el coche son algunos de los objetos que ya se fabrican con una piel vegetal hecha a base de hojas de la piña, como las que produce la española Carmen Hijosa que años atrás apostó por la moda sostenible.


Las posibilidades de estas fibras, una alternativa innovadora y sostenible ante la tradicional elaboración del cuero, fueron tema de debate en la Miami Fashion Summit, la serie de conferencias en torno a moda ética y sostenible que se desarrolla estos días en el marco de la Semana de la Moda de Miami.


Fue parte de ello la asturiana Hijosa, quien desde los 19 años se dedicaba a la importación de las mejores pieles de todo el mundo, hasta que un día se dio cuenta "de lo que había detrás de ese cuero", según señaló a Efe.

Las condiciones de las curtidoras o la contaminación del agua fueron algunas de las razones por las que decidió hacer un cambio radical y empezar a buscar "qué materiales podía darle la tierra" que le permitiesen crear tejidos similares a las pieles.


Según relató, fue hace 15 años en Filipinas cuando dio con la idea de utilizar las fibras que se obtienen de los residuos de las piñas tras la cosecha.

Al cabo de años de investigación y pruebas descubrió que al cortarse las fibras en capas y ser procesadas como un textil adquieren texturas similares al cuero, y encima por medio de un proceso más sostenible y económico, hallazgo que dio paso a la gestación de Piñatex, su alternativa ecológica a las pieles.


"Este material tiene las mismas características que la fibra. Es muy ligero, pero fuerte y flexible", explica Hijosa a Efe con un reloj en la muñeca cuya correa está hecha de fibra de piña.
Entre sus próximos objetivos figura Costa Rica, uno de los principales productores de piñas del mundo y donde también quiere "llevar empleo" y trabajar con las comunidades locales.

Y es que aunque la sede de su empresa está en Londres, donde hizo un doctorado tras especializarse en fibras naturales, la elaboración de esta malla densa se realiza en las comunidades agrícolas donde extrae las hojas que rodean las piñas, la segunda fruta más popular del planeta.


"No las plantamos. Es con lo que se desecha de las piñas", explica Hijosa sobre el proceso de elaboración, que se nutre de la tradición local en Filipinas, donde se usa desde hace 400 años para confeccionar artesanía.

La diseñadora española comercializa sus tejidos a más de 400 marcas en todo el mundo, y ha hecho que la piña deje de ser sólo un estampado hipster en la industria de la moda para pasar a ser la base de muchas prendas o accesorios.


"Tengo mucha más demanda que oferta", asegura la diseñadora, que considera que el recorrido de estos nuevos materiales ya no tiene marcha atrás.

Y es que insiste en que la industria actual de las pieles, sean procedentes de un animal o del petróleo, es "totalmente insostenible", tanto por los tóxicos o la calidad del agua, como por la cantidad de alimento para sostener al ganado.

"Tenemos que pensar diferente. Tiene que haber un cambio", dice Hijosa, cuyo producto está empezando a introducirse en la industria del automóvil.

Cuenta que para producir un metro cuadrado de tapicería hecha de Piñatex, se necesitarían 480 hojas de fibra de piña, lo que son 16 piñas. El proceso para extraerlas no requiere agua, y la biomasa restante se puede utilizar como fertilizante.


El producto "tiene en cuenta toda la cadena de suministro", algo que la diseñadora española considera una "obligación".

"Lo importante de un producto es la gente", dice casi como un mantra, el mismo que le empujó hace quince años a la reinvención y a crear su propia marca.

Un modelo que afianza las virtudes y la ética de la moda sostenible, a la que la Semana de la Moda de Miami, que concluye este domingo, aspira a amplificar de la mano de su presidente honorífico, el actor y director Antonio Bandera