La Matanza de Palma sola,
ocurrida el 28 de diciembre de 1962 en el municipio de Las Matas de Farfán
(provincia San Juan), representa uno de los episodios más trágicos y
controvertidos de la historia dominicana del siglo XX, especialmente en cuanto
a violencia estatal y represión de expresiones culturales y religiosas
populares.
📍 𝐎𝐑𝐈́𝐆𝐄𝐍𝐄𝐒 𝐃𝐄𝐋 𝐌𝐎𝐕𝐈𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐋𝐈𝐁𝐎𝐑𝐈𝐒𝐓𝐀.
El suceso está ligado al
movimiento religioso de Olivorio (Liborio) Mateo, un líder espiritual popular
que surgió a principios del siglo XX en la región suroeste del país. Este
movimiento combinaba elementos de religiosidad afrocaribeña, cristianismo
popular, símbolos de justicia social, patriotismo y tradiciones culturales que
conectaban con las creencias del campesinado dominicano.
Olivorio Mateo —conocido
cariñosamente como “Papá Liborio”— atraía a miles de seguidores por sus métodos
de sanación, predicciones y mensaje de esperanza hacia los sectores rurales más
pobres. Su creciente influencia fue vista con recelo y hostilidad por parte de
las autoridades oficiales y eclesiásticas de la época.
Durante la ocupación de
Estados Unidos (1916–1924), Mateo fue perseguido y finalmente muerto por las
fuerzas interventoras, hecho que no acabó con sus seguidores, sino que
fortaleció la fe popular en su legado.
Resurgimiento décadas después
Tras la caída de la dictadura
de Rafael Leónidas Trujillo (1961), el movimiento renació con fuerza en medio
de un ambiente de apertura política y social. Bajo el nombre de la Unión
Cristiana Mundial, con símbolos propios como himno, escudo y bandera, el
movimiento comenzó a atraer nuevamente a miles de seguidores, especialmente en
zonas rurales como Palma Sola, Carreras de Yeguas y otras comunidades de Las
Matas de Farfán.
Este resurgimiento ocurrió en
un momento de fuerte tensión política tras las primeras elecciones libres de
diciembre de 1962, en las que fue electo Juan Bosch como presidente. El
movimiento liborista fue percibido por algunos sectores del poder como
“anómalo”, “peligroso” o incluso “subversivo” debido a su independencia de las
estructuras religiosas tradicionales y su enorme arraigo popular.
La matanza del 28 de diciembre de 1962
El domingo 28 de diciembre de
1962 —día del calendario católico conocido como Día de los Santos Inocentes—
las fuerzas represivas del Estado dominicano (policía y ejército) actuaron en
el paraje de Palma Sola con el objetivo de dispersar y eliminar a los
seguidores del movimiento. Las víctimas eran en su mayoría campesinos pobres
que se habían reunido para prácticas religiosas y celebraciones propias de su
fe.
El Nuevo Diario
Las fuentes estiman que hubo
entre cientos y posiblemente hasta 600 muertos, aunque las autoridades
oficiales de la época reconocieron una cifra mucho menor, de unos 27
fallecidos. Además, muchos resultaron heridos o desaparecidos. La acción fue
brutal y se ha descrito como una represión despiadada o asesinato masivo de
civiles desarmados, lo que para analistas e historiadores constituye un crimen
de odio religioso y, según algunos académicos, genocidio por las motivaciones
que tuvo contra un grupo específico por sus creencias.
Interpretaciones y legado
Históricamente, este evento ha
sido visto desde varias perspectivas:
Política: Como un acto de
represión del Estado en un contexto de transición democrática y temor a
movimientos no tradicionales.
Religiosa y cultural: Como
persecución a una expresión de religiosidad popular, distinta de la iglesia
católica tradicional.
El Matero
Social: Refleja tensiones
entre el campesinado pobre y las élites dominicanas de la época.
Aún hoy, familias y
comunidades recuerdan este hecho como una herida histórica que merece memoria,
justicia y reconocimiento. En años recientes líderes sociales han pedido la
creación de comisiones de la verdad e incluso monumentos memoriales para honrar
a las víctimas y educar a las futuras generaciones sobre lo ocurrido.
Proceso.