martes, 29 de septiembre de 2026

EXPOSICIÓN AL RUIDO OCUPACIONAL:


 

¿Por qué cada 3 dB(A) se duplica la energía sonora?

El ruido ocupacional representa un riesgo importante para la salud auditiva de los trabajadores, ya que la exposición prolongada a niveles elevados de presión sonora puede ocasionar daño irreversible en las células sensoriales del oído interno.

La escala de decibelios es logarítmica, por lo que un incremento de aproximadamente 3 dB representa una duplicación de la energía sonora.

Por ejemplo, tomando como referencia 90 dB(A), un aumento a 93 dB(A) equivale aproximadamente al doble de energía sonora, mientras que a 96 dB(A) representa cuatro veces la energía inicial.

 Este comportamiento explica por qué incrementos aparentemente pequeños en los niveles de ruido pueden aumentar considerablemente el riesgo de daño auditivo.

La NOM-011-STPS-2001 establece los niveles máximos permisibles de exposición al ruido y sus correspondientes tiempos máximos permisibles de exposición (TMPE).

De acuerdo con esta norma, a 90 dB(A) se permite una exposición de 8 horas; a 93 dB(A), de 4 horas; a 96 dB(A), de 2 horas; a 99 dB(A), de 1 hora; a 102 dB(A), de 30 minutos; y a 105 dB(A), de 15 minutos. Esta relación demuestra que, conforme aumenta el nivel de ruido, el tiempo máximo de exposición debe reducirse para limitar la energía sonora acumulada por el trabajador.

 Por lo tanto, la evaluación del riesgo auditivo debe considerar tanto la intensidad del ruido como la duración de la exposición.



Es importante diferenciar entre la energía sonora recibida y la dosis de exposición ocupacional. Si se mantiene un mismo tiempo de exposición, cada incremento de 3 dB(A) duplica aproximadamente la energía recibida, pasando de una referencia del 100 % a 200 %, 400 %, 800 %, 1600 % y 3200 %.

 

Sin embargo, estos porcentajes no representan la dosis ocupacional real cuando se utilizan los diferentes tiempos máximos permisibles de la tabla, ya que dichos tiempos disminuyen proporcionalmente al incremento del nivel sonoro. Para prevenir la pérdida auditiva inducida por ruido, es fundamental implementar controles de ingeniería, reducir los tiempos de exposición, realizar evaluaciones mediante sonometría o dosimetría personal y establecer programas de conservación auditiva que incluyan vigilancia audiométrica y protección auditiva adecuada.

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