miércoles, 19 de agosto de 2026

DURANTE AÑOS HEMOS TRATADO LA GESTIÓN DE RESIDUOS Y LA GESTIÓN DEL AGUA DE LLUVIA COMO DOS SISTEMAS URBANOS INDEPENDIENTES.


 

Pero hay algo que los conecta físicamente: la lluvia.


Una ciudad impermeabilizada también se convierte en una enorme superficie de recolección y transporte de residuos.
persona → calle → escurrimiento → drenaje → río

Y puede activar otro desencadenamiento:
basura → obstrucción → menor capacidad hidráulica → inundación

El mismo residuo puede convertirse simultáneamente en contaminante y factor de riesgo urbano.

Lo que encontramos flotando en un río muchas veces comenzó mucho antes:
En una banqueta.
En un estacionamiento.
En una avenida.
En un puesto de tacos
En un mercado.
En un parque.
En un contenedor desbordado.

La lluvia simplemente revela las conexiones que la ciudad suele esconder. En su recorrido a través del territorio impermeable, lleva sedimentos, plásticos, residuos, contaminantes… hasta nuestros sistemas de drenaje y, finalmente, hasta los ríos y el mar.


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