La sombra puede cambiar
notablemente la temperatura del suelo. Cuando una superficie recibe sol directo
durante varias horas, absorbe gran cantidad de radiación y puede alcanzar
temperaturas superiores a 40 °C, especialmente en días cálidos y secos. Al
utilizar una malla sombra, parte de esa radiación se bloquea y la temperatura
puede disminuir considerablemente.
Bajo un árbol, el efecto puede ser todavía mayor porque la copa intercepta la
radiación solar y el suelo suele conservar mejor la humedad. Además, la evapotranspiración
de la vegetación contribuye a refrescar el ambiente cercano.
Por eso, los árboles no solo producen sombra: también ayudan a crear
microclimas más frescos, proteger el suelo y reducir la pérdida de humedad.
jueves, 13 de agosto de 2026
La sombra puede cambiar notablemente la temperatura del suelo. Cuando una superficie recibe sol directo durante varias horas, absorbe gran cantidad de radiación y puede alcanzar temperaturas superiores a 40 °C, especialmente en días cálidos y secos. Al utilizar una malla sombra, parte de esa radiación se bloquea y la temperatura puede disminuir considerablemente. Bajo un árbol, el efecto puede ser todavía mayor porque la copa intercepta la radiación solar y el suelo suele conservar mejor la humedad. Además, la evapotranspiración de la vegetación contribuye a refrescar el ambiente cercano. Por eso, los árboles no solo producen sombra: también ayudan a crear microclimas más frescos, proteger el suelo y reducir la pérdida de humedad.
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