martes, 21 de marzo de 2017

EL SECRETO DE LOS INODOROS SIN AGUA







































Cada vez es más frecuente en los lavabos masculinos de muchos establecimientos comerciales encontrar inodoros que funcionan sin agua. Cuando los estoy utilizando siempre me pregunto sobre su funcionamiento, dónde va a parar el orín y cómo se trata para que llegue a la red de alcantarillado sin añadir agua ni productos químicos.
Ante estas dudas existenciales, me decidí el otro día a conocer y profundizar sobre su funcionamiento. Me dirigí a la empresa Urimat (seguramente porqué es la compañía que debe haber implantado más inodoros de este tipo, según lo que he visto personalmente) para conocer mejor el funcionamiento de estos aparatos, aunque descubrí que es una compañía presente en 32 países y que en España está implantada desde hace 10 años, donde ha instalado 93.000 urinarios (tanto en el sector público como el privado)

Además, son miembros del US Green Building Council, una organización que promueve la sostenibilidad en la construcción de edificios.
  
La orina sigue el mismo proceso que en los urinarios tradicionales, pero no se tiene que añadir ni agua ni productos químicos, además que las características del material evitan que la orina se enganche y huela
Su departamento de Comunicación y Marketing me atendió estupendamente, no sólo en la rapidez sino también en el detalle de las informaciones que pedí y que me ayudaron a entender el funcionamiento de esta nueva tecnología, vigente desde 1998.
La orina va a parar al desagüe como los urinarios tradicionales. La diferencia, sin embargo, es que no hace falta agua ni productos químicos para que la orina llegue directamente a la red de alcantarillado, sin necesitar dispositivos de aclarado.
Este tipo de urinarios están construidos de un material sin porosidad (policarbonato de alta tecnología) que provoca que la orina no se enganche, yendo a parar directamente el desagüe. Además, el sistema de limpieza de estos urinarios es totalmente ecológico y el peso de estos equipos oscila alrededor de los 5 kilos (a excepción de algunos modelos hechos de cerámica y acero inoxidable que pueden pesar un poco más).

Cada urinario de la marca Urimat llega a garantizar un ahorro mínimo de 100.000 litros al año de agua potable y también evita la emisión de emisiones de CO2 a la atmosfera  
Importante ahorro de agua
Considero que el ahorro de agua es uno de los ejes básicos de la política hidrológica de un país.
Si la gente consume de un modo racional y el recurso no se malgasta (ya sea mejorando redes de suministro poco eficientes y canales de riego), se puede optimizar mejor el recurso disponible. Cada uno de los urinarios de la marca Urimat llegan a garantizar un ahorro mínimo de 100.000 litros al año de agua potable y también evita la emisión de emisiones de CO2 a la atmosfera.

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Otro de los valores añadidos de estos urinarios es la presencia de una pequeña pantallita en su parte superior, que te permite visualizar mensajes publicitarios de unos 40 segundos mientras estás haciendo el "trabajo".

Se nota que los tiempos cambian: antes, con el urinario tradicional había llegado a ver delante cuadros e incluso portadas de periódicos. Con la modernidad, vemos que algún día podremos incluso ver series mientras orinamos. Después el problema serán las colas que se harán para cumplir con la naturaleza.

lunes, 20 de marzo de 2017

CONTAMINACIÓN DE LAS AGUAS EN REPÚBLICA DOMINICANA



















Uno de los factores que más afectan la disponibilidad de agua para los diferentes usos es la contaminación cada vez más creciente a que está sometido este recurso.
Con la contaminación, el agua no desaparece, como no desaparece nunca la materia, sino que se altera su composición y, en consecuencia, pierde su utilidad como insumo esencial de consumo de los seres humanos, y para sus usos agrícola, industrial, turístico, crianza de peces y demás especies de la fauna; además, su presencia contribuye al desequilibrio del ciclo hidrológico. 
Los 26 mil millones de metros cúbicos de agua lluvia aprovechable que caen sobre el territorio dominicano cada año se mantienen, pero una parte significativa de esa agua es alterada por múltiples factores que impiden que juegue su papel de utilidad a la vida, a saber: La erosión fluvial. 


Esta se produce en las montañas como consecuencia de la deforestación creciente a que están sometidos los bosques,  especialmente en las alturas de las cuencas hidrográficas. Las aguas de lluvia al caer sobre el suelo desértico de las lomas arrasan la capa vegetal hacia los lechos de ríos, arroyos y mares, contaminándolos con materia orgánica que degrada sus aguas, entre otros daños causados por los sedimentos arrastrados, como son la sedimentación de las presas y el desbordamiento de la parte baja de los ríos con su secuela de daños humanos y materiales. 
"El agua, el aire y la limpieza son los principales productos de mi farmacia". Napoleón Bonaparte


Son las raíces de los arboles las que retienen el agua que cae de las lluvias y desde ellas esas aguas fluyen lentamente a través de las cañadas y arroyos que conducen a los ríos y luego desembocan en el mar o en deltas fluviales, en llanuras.

Se estima que alrededor del 40% de la superficie agrícola mundial está seriamente degradada por erosión. En la isla Española, que incluye a Haití, la situación es aún más alarmante. 

Urge asumir con seriedad un programa de reforestación que abarque principalmente las cuencas altas de los ríos y al mismo tiempo regule el manejo de la agropecuaria para desalentar la ganadería de montaña y la siembra de maíz, fresas, habichuelas, arroz y otras plantas menores en laderas y montañas, muchas veces auspiciado por las propias autoridades del sector agrícola. Esas actividades son las mejores aliadas de la erosión fluvial. 

La erosión también contribuye a la sedimentación de los mares con su secuela de daños a playas e infraestructuras marítima, sobre todo en los lugares más bajos donde desembocan ríos caudalosos.
Dos ejemplos sobre infraestructura marítima dañadas se podrían citar en la isla. Uno se refiere a la bahía de Puerto Príncipe, Haití, la cual alberga el principal puerto de ese país.


Ahí la sedimentación es tan pronunciada que el puerto se ha vuelto disfuncional para la mayoría de las operaciones de carga y descarga de mercancías transportadas por buques de cierta envergadura, como sucede con los barcos que transportan el gas licuado de petróleo o gas propano que viene destinado al país caribeño. Ante esa situación, agravada por el impacto del terremoto de enero de 2010, las cargas con destino a esa capital vecina se manejan desde el puerto de la provincia Azua, en la zona sur de República Dominicana, ante la imposibilidad de hacerlo en el citado puerto haitiano. 


El otro ejemplo es el puerto de Sánchez, en la Bahía de Samaná, República Dominicana. Este puerto, que unas siete décadas atrás era el centro económico del nordeste, donde atracaban buques de gran calado para recoger el café y el cacao de las cuencas de los ríos Yuna y Camú, hoy en día sus operaciones son nulas debido a los altos niveles de sedimentación producida por las tierras bajadas de las montañas a través de los ríos Yuna, Camú, Jima y otros.

Las playas también son afectadas en muchos lugares de desembocadura de ríos que arrastran esos sedimentos dañinos. Los ejemplos, que abundan en muchas partes del mundo, también se hallan en el país. 

El sedimento que va a parar a los ríos y mares está cargado de materia orgánica compuesta principalmente por fósforo y nitrógeno que vienen de la propia tierra y de los fertilizantes y pesticidas que se usan en la agricultura; esto produce en las aguas, tanto marina como dulce, el llamado proceso de eutrofización, que se trata a continuación. 

Eutrofización del agua 
“La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”, concluyó en sus investigaciones el científico de la química de origen francés Antoine-Laurent Lavoisier
Se refiere a una anormal abundancia de nutrientes en el agua que entran en ella a un ritmo tal que no puede ser compensado por sus formas de eliminación natural. Es una de las consecuencias de los procesos de contaminación de las aguas en ríos, embalses, lagos, mares, etc., que desgraciadamente, debido a la actividad del hombre sobre estos recursos, está cada día más extendida.

La presencia de estos nutrientes, principalmente nitrógeno y fósforo, trae como consecuencia ríos con mucha vegetación y otros organismos que agotan el oxigeno del agua y que llevan a la ausencia de vida en ella. Sus características son mal olor, ausencia de peces y, en general, poca calidad de las aguas. Los efectos son particularmente graves cuando afectan aguas destinadas al abastecimiento urbano. 
El problema radica en que si existe un exceso de nutrientes las plantas y otros organismos crecen en abundancia.


Cuando mueren, se pudren y aportan importantes cantidades de materia orgánica, llenan el agua de malos olores y le dan un aspecto nauseabundo, descuidado, lo que provoca una disminución drástica de su calidad.

Durante su crecimiento y su putrefacción, consumen una gran cantidad del oxígeno disuelto y las aguas dejan de ser aptas para la mayor parte de los seres vivos. El resultado final de este proceso resulta un ecosistema casi destruido.

En las aguas de ríos, arroyos y mares de las principales ciudades de República Dominicana se pueden verificar a simple vista procesos avanzados de eutrofización, es decir, de contaminación aguda.


Tales son los casos de los ríos Isabela, Ozama y Haina, que bordean la ciudad de Santo Domingo y que son recipientes de las aguas residuales y de los desperdicios sólidos que provienen de sus actividades urbanísticas.

El mismo fenómeno se verifica en el mar Caribe que también es lindante y bordea esa ciudad, cuyas aguas se tornan pardas y malolientes, al ser recipiente de todas las aguas residuales de la urbe, incluyendo de los hoteles e industrias establecidos en sus orillas del Malecón.

En la zona de Bávaro y Punta Cana, en el Este, y en otros litorales se observan ya periódicamente las algas verde-azules que se desarrollan como consecuencia de esa contaminación de materia orgánica proveniente de las descargas de porquerías en sus aguas.

Este fenómeno, que se observa cada vez más frecuente en las mejores playas, ya está afectando las condiciones excepcionales de esa zona para el desarrollo turístico pleno y de calidad.


Si se une esto al hundimiento y agrietamiento progresivo de los suelos en esa privilegiada zona turística por los efectos de la sobreexplotación de las aguas subterráneas, hay que convenir en que ya la principal fuente de divisas está en peligro. Esa es una alarma que debería llamar la atención para poner los correctivos que reviertan esa situación.  



PRECIPITACIONES

















En República Dominicana se presentan tres temporadas de lluvias:

Temporada Frontal (noviembre-abril),

Temporada Convectiva (mayo-julio) y Temporada Ciclónica (agosto-octubre).

Las zonas de alta precipitación están altamente influidas por los vientos alisios cargados de humedad sobre el océano atlántico que llegan al país por el nordeste, produciendo las llamadas lluvias orográficas. 


Esto ocurre primero en la Cordillera Septentrional, la Sierra de Yamasá y luego en la Cordillera Central.

Los valores anuales de estas zonas fluctúan entre 1,800 a 2,500 mm, con excepciones en las zona kárstica de Los Haitises, donde se han registrado por encima de 3,000 mm al año.

Esta misma relación, pero inversa, explica lo que ocurre en las áreas de menor precipitación que se convierten en regiones frágiles propensas a los procesos de sequías y desertificación, como en las regiones noroeste con precipitación entre 600-900 mm y la región suroeste con precipitación que oscila entre 700-400 mm.

Precipitaciones máximas y mínimas anuales según localidad


ACCESO AL AGUA Y NUTRICIÓN EN PAÍSES EN DESARROLLO



















Estas son las principales conclusiones de uno de los estudios que hemos realizado en el Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM) con el objetivo de desvelar cuáles son los factores que explican la mejora en los niveles de subnutrición en los países en desarrollo.

Aunque el crecimiento económico es un requisito previo importante para mejorar la nutrición en estos países, no es una condición suficiente. La inversión en acceso al agua, salud y educación han demostrado ser factores clave a la hora de reducir los niveles de población subnutrida.


La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) define la subnutrición como la ingesta de alimentos insuficiente para satisfacer las necesidades de energía alimentaria de manera continua. El hambre y la subnutrición son problemas persistentes que afectan a más de 800 millones de personas especialmente en los países en desarrollo.

La velocidad a la que se logra reducir el número de personas subnutridas no es la misma según el país que se analice. A pesar de los progresos obtenidos en la reducción del hambre, el problema de la subnutrición en los países en desarrollo continúa siendo un reto pendiente de resolver por la comunidad internacional.


¿Qué factores explican que la mejora en los niveles de subnutrición sea más rápida en unos países que en otros? ¿Contribuye el crecimiento económico a acelerar la reducción de los niveles de subnutrición?

Para intentar responder a estas preguntas, definimos modelos econométricos con datos de panel utilizando como fuente la base de datos de los indicadores de desarrollo del Banco Mundial.


La muestra utilizada ha sido de 27 países en desarrollo, en un período temporal comprendido entre 1991 y 2012. Los primeros resultados evidenciaron que no todos los países han seguido una misma pauta en su evolución

mientras que unos han conseguido grandes avances en breve espacio de tiempo, otros han visto cómo la mejora en los niveles de subnutrición requería de un mayor plazo.

Los resultados del estudio permiten concluir que son necesarios casi dos años de crecimiento anual de ingresos para conducir a mejoras en la subnutrición.
A su vez, a medida que el crecimiento económico se sostiene en el tiempo, su impacto en la reducción de la subnutrición es mayor, de modo que el impacto positivo del crecimiento económico sostenido en un plazo de entre tres y ocho años es superior al impacto del crecimiento económico en el corto plazo.


El crecimiento económico es necesario para reducir los niveles de subnutrición, pero no es una condición suficiente. El impacto del crecimiento económico sobre la subnutrición muestra una doble vía: el impacto directo asociado al aumento de la renta per cápita y un impacto indirecto en la subnutrición vinculado a la inversión en servicios sociales, como es la inversión en educación, salud, acceso al agua y saneamiento.

En el estudio se demuestra que el impacto indirecto del crecimiento económico a través de las citadas inversiones clave para la seguridad alimentaria supone cerca del 50% de su impacto total sobre la subnutrición.


CALIFORNIA ANUNCIA LAS PRIMERAS RESTRICCIONES DE AGUA DE SU HISTORIA























Son nada más y nada menos que 96 millones de pelotas -bautizadas como "shade balls" (bolas de sombra)- de un diámetro de diez centímetros las que cubren las 70 hectáreas del llamado Embalse de Los Ángeles, en el barrio de Sylmar del Valle de San Fernando.
Con un precio de US$0,36 por pelota, el proyecto ha costado alrededor de US$34 millones.
La otra alternativa que barajaban las autoridades era cubrir el lago con dos cubiertas flotantes, lo que hubiera costado a los contribuyentes alrededor de US$300 millones.

Al mismo tiempo, con las pelotas huecas se logrará evitar que se evaporen cada año más de 1,1 millones de metros cúbicos de agua.
El proyecto más efectivo
"Las regulaciones federales sobre los parámetros de calidad del agua para el consumo humano de los embalses al aire libre estipulan que ningún contaminante puede entrar en ellos", señala en conversación con BBC Mundo Richard Harasick, del Departamento de Agua y Electricidad de Los Ángeles (LADWP, por sus siglas en inglés).
"A veces lo que se hace es utilizar cubiertas para preservar el gua, pero este embalse es demasiado grande como para que pudiéramos hacerlo de manera efectiva, por lo que decidimos apostar por este proyecto", explica Harasick.
"Estas pelotas bloquean la luz solar, evitando así el surgimiento de algas. Cuando el agua sale del embalse pasa por una planta de tratamiento con rayos ultravioletas que elimina los patógenos".
Según el representante del LADWP, "además de mejorar la calidad del agua, estas pelotas tienen el beneficio adicional de que se ahorran millones de galones de agua que de otra manera se evaporarían".
Harasick explica que antes de cubrir este embalse probaron el sistema de pelotas, primero en unas piscinas y luego en otros tres embalses de menor tamaño, comprobando su efectividad.

Las bolas están hechas de polietileno de alta densidad, un material autorizado para entrar en contacto con el agua sin que presente ningún riesgo para la salud, ya que no desprende sustancias químicas.
El color de las pelotas se debe a que al plástico se le agregó negro de carbón, un material de refuerzo que las protege de los efectos de los rayos solares.
Las autoridades calculan que las pelotas tienen una vida útil de unos diez años.
Pasado este tiempo podrían empezar a descomponerse, por lo que tendrán que ser remplazadas.


5 LECCIONES DE LA SEQUÍA EN CALIFORNIA















California está empezando el que podría ser el sexto año de una de las peores sequías que se recuerdan.

Las tan esperadas lluvias, asociadas al fenómeno de “El Niño” en 2016, solamente aliviaron levemente la situación de los embalses—aún muy por debajo de la media a estas alturas del año—, pero los acuíferos apenas se han recuperado tras cuatro años de sobreexplotación intensiva.

El impacto de la sequía está siendo significativo: 


las pérdidas económicas en el sector agrícola se cuentan en billones de dólares (Medellin-Azuara et al., 2016), las ciudades tuvieron que reducir el suministro de agua en un 25% durante el año 2015, algunas especies endémicas están en riesgo de extinción, e incluso algunas comunidades rurales—en una de las economías más avanzadas del mundo—se han quedado sin suministro de agua potable (Hanak et al., 2015). Por todos estos motivos, los expertos consideran que esta sequía está suponiendo un importante “test” de la robustez del sistema de recursos hídricos de California y su gestión.

California ha sido siempre un referente internacional en la gestión del agua, dado su avanzado desarrollo socioeconómico y la experiencia atesorada en materia de política hidráulica. De hecho, el desarrollo económico de este estado americano ha estado íntimamente ligado a la política hidráulica, no exenta de dificultades y controversias (Reisner, 1993; Hundley, 2001). La construcción de una ambiciosa infraestructura, permite llevar el agua desde el lluvioso norte hasta el árido Valle de San Joaquín—la zona agrícola más productiva de Estados Unidos y donde se concentra la mayor parte de la demanda de agua para riego—y el desértico sur.

Las áreas metropolitana de Los Ángeles y San Diego, con más de 20 millones de habitantes, importan más del 70% de su suministro de agua.

En España ha sido frecuente la comparación con California en materia de aguas por sus semejanzas en variables como el clima (California presenta un clima mediterráneo, con un acusado gradiente climático desde el norte húmedo a los valles del centro y sur semiáridos, donde se utiliza la mayoría del agua junto con la costa), superficie (similar), recursos disponibles, sectores económicos o usos del agua. En ambos casos el principal uso de agua es el regadío, con un porcentaje similar en cuanto a uso (80%) y hectáreas (en torno a 4 millones).

California desempeña en EEUU un papel similar al de España en Europa en cuanto a principal exportador de productos hortícolas. Ambos territorios presentan un alto grado de regulación de los recursos superficiales (en torno a un 50% de sus recursos renovables) mediante un gran número de grandes presas que proporcionan una capacidad de almacenamiento análoga.

Aunque en España los trasvases han generado y generan un gran debate, en California se trasvasan en torno a 10000 millones de metros cúbicos anuales, mientras que en España, sobre 500 millones al año. Si bien con ciertas diferencias, en ambos casos se han puesto en marcha mecanismos de redistribución de derechos de agua (mercados del agua y bancos públicos del agua).

En España ha sido frecuente la comparación con California en materia de aguas, por sus semejanzas en variables como el clima, superficie, recursos disponibles, sectores económicos o usos del agua
Dadas estas similitudes, con este artículo pretendemos analizar qué podemos aprender de las decisiones que se han adoptado sobre la gestión de la sequía, y que exponemos a continuación.

(1)   Analizar la adaptación de los sistemas socio-económicos frente al cambio climático:

las sequías van a ser cada vez más frecuentes e intensas
Existe un consenso científico de que el calentamiento climático ya es una realidad, e irá aumentando en los próximos años, aunque interrumpiéramos en estos momentos la emisión de gases invernadero. Esta transformación en California se está traduciendo en un incremento de las precipitaciones en forma de lluvia frente a la nieve, así como en un adelanto de la fusión de la nieve, lo que conlleva más escorrentía en los meses fríos y menos en los meses más cálidos, donde la demanda de agua es mayor.
Por todo ello, se prevé que las sequías sean más frecuentes e intensas con el cambio climático, agravando los impactos hidrológicos, económicos y ambientales (Cayan et al 2013; Polade et al. 2014).
Estudios similares que hemos realizado sobre impactos del cambio climático en cuencas del Mediterráneo muestran resultados análogos, con aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías (Marcos-García et al., 2015) y reducción importante de la recarga de acuíferos (Pulido-Velazquez et al., 2014), aunque en algunos casos se pueda incrementar a consecuencia de los episodios de lluvia extremos (Pulido-Velazquez et al. 2015). Estos cambios pueden traducirse en importantes pérdidas económicas si no se actúa con anticipación diseñando estrategias de adaptación adecuadas (Girard et al. 2015, Escriva-Bou, 2012 y Escriva-Bou et al., 2016).
Aunque los efectos económicos en el sector agrícola de California están siendo severos (Howitt et al., 2015), los agricultores han implementado estrategias de adaptación que por ahora han paliado las pérdidas económicas.
Entre las medidas adoptadas cabe destacar la rotación de cultivos (dejando en barbecho los cultivos de menor valor agregado redistribuyendo el agua hacia los cultivos de mayor valor), la implementación de bancos de agua subterránea y el ahorro en el sector urbano.
En California los agricultores han implementado estrategias de adaptación que por ahora han paliado las pérdidas económicas, como la rotación de cultivos
(2) Gestionar de manera sostenible y eficiente los acuíferos
Las aguas subterráneas en California han estado tradicionalmente sujetas a la libre explotación de sus usuarios (con frecuencia sin monitorización, control o gestión), lo que ha llevado a la sobreexplotación de numerosos acuíferos, en un claro ejemplo de la “tragedia de los comunes” de los recursos de explotación colectiva (Blomquist, 1992).
La situación es especialmente grave en acuíferos del sur de California (donde en muchos casos los jueces han decidido intervenir la gestión) y en el Valle Central, donde se ubica la mayor parte del regadío de la cuenca. Un aspecto positivo de la crisis motivada por la grave sequía es la concienciación de la necesidad de gestionar de forma sensible las aguas subterráneas, lo que se ha traducido en la aprobación de una nueva legislación, la Ley de Gestión Sostenible del Agua Subterránea en 2014. Bajo la nueva normativa, las agencias locales deben adoptar planes a largo plazo para la gestión sostenible y eficiente de los acuíferos sobreexplotados.

Esto requerirá la colaboración y compromiso de los usuarios, acostumbrados a bombear con gran libertad.

Un aspecto positivo de la crisis motivada por la grave sequía es la concienciación de la necesidad de gestionar de forma sensible las aguas subterráneas, lo que se ha traducido en la aprobación de una nueva legislación, la Ley de Gestión Sostenible del Agua Subterránea en 2014 
En España también tenemos ejemplos muy evidentes del impacto de la ausencia o mala gestión de las aguas subterráneas. Otros casos muestran en cambio el potencial de la gestión colectiva de las aguas subterráneas en un marco institucional adecuado y con la regulación y supervisión de las autoridades; un ejemplo de ello es el caso de la Mancha Oriental (Lopez-Gunn y Martinez-Cortina, 2006).
(3) Monitorizar y seguir adecuadamente la evolución de las sequías
En Estados Unidos existe una iniciativa federal que monitorea las sequías meteorológicas, el U.S. Drought Monitor, pero sin implicaciones directas en la gestión.

En este caso en España contamos con un sistema de monitorización de sequías (meteorológicas, hidrológicas y operativas) ligado a los Planes Especiales de Sequías (PES) de cada demarcación, cuyo objetivo es “minimizar los aspectos ambientales, económicos y sociales de eventuales situaciones de sequía” (ley 10/2001). En los PES, desarrollados en un proceso participativo y multisectorial, se definen a priori umbrales que fijan distintas fases de sequía y medidas a aplicar para conseguir los objetivos específicos en cada fase.

California también está implementando diversas medidas para mejorar la forma en que recoge, gestiona, y suministra información sobre el recurso agua. Con esto se pretende mejorar la toma de decisiones tanto de operadores como de usuarios, así como obtener un mayor rendimiento económico y ambiental por unidad de agua aplicada (Escriva-Bou et al., 2016).
(4) Promover iniciativas que potencien el desarrollo de mercados y bancos de agua
Los mercados de California fueron implementados en el inicio de los años 80, poco después de la sequía de los años 1976-77. Tras un inicio con poca actividad, otra sequía, esta vez la de los años 1987-92, fue esencial para el desarrollo del traspaso de derechos de agua a corto plazo (durante esta sequía se vendieron una media de casi 700 hectómetros cúbicos al año con una punta de 1363 en 1991). La segunda parte de la década de los 90 fue bastante lluviosa, pero aun así los volúmenes transferidos siguieron aumentando una vez se demostró la funcionalidad de la iniciativa.

En la primera década del siglo XXI la actividad siguió incrementándose, produciéndose un cambio de tendencia: los acuerdos que más crecieron fueron el de compras a largo plazo, pero sobre todo los acuerdos de opción de compra a largo plazo. En este caso es especialmente significativo la opción de compra de derechos de agua de las empresas concesionarias del suministro de agua a Los Ángeles y San Diego con Imperial Irrigation District, una gran comunidad de regantes del interior del sur de California que deja sin cultivar sus cultivos anuales sólo cuando los compradores necesitan el agua. Hanak y Stryjewksky (2012) presentan una completa recopilación de datos sobre el mercado del agua en California hasta 2012.

La amplia experiencia y desarrollo de los mercados del agua han conseguido que en las consecuencias económicas de la sequía no fueran aún mayores, especialmente en el caso del abastecimiento urbano y de los cultivos perennes, ambos especialmente sensibles a sequías meteorológicas. Aun así, y dado que las ventas de agua se han estancado en los últimos años, algunos expertos están sugiriendo que el complicado sistema de asignación de derechos de agua está impidiendo el mayor desarrollo de las transferencias de agua, entre otros problemas como la falta de caudales ambientales en algunos sistemas. Es por ello que se está proponiendo una renovación en la asignación y control de derechos de agua para promover la actividad del mercado de agua con diversos objetivos entre los que se encuentra el de proveer caudales ambientales adecuados (Gray et al., 2015).

Finalmente hay que destacar el desarrollo de bancos subterráneos de agua en el Valle Central. La posibilidad de comerciar con el agua ha creado el incentivo para que en algunas zonas se desarrollen cuencas artificiales de infiltración de agua que recargan los acuíferos en años húmedos y extraen esta agua para venderla en años secos.

Especialmente significativo es el caso del banco de agua de Kern County, en el que se han invertido más de 300 millones de dólares entre 1977 y 2005 para crear una infraestructura capaz de almacenar más de 7000 hectómetros cúbicos en el subsuelo.
La posibilidad de comerciar con el agua ha creado el incentivo para que se desarrollen cuencas artificiales de infiltración de agua que recargan los acuíferos en años húmedos y extraen esta agua para venderla en años secos
(5) Promover medidas innovadoras en la gestión del agua
Las medidas innovadoras han sido diversas, pero es necesario resaltar las dos más novedosas bajo nuestro punto de vista: la primera es el desarrollo de políticas públicas y privadas para el ahorro urbano de agua; y la segunda, la implementación de experimentos para empezar a gestionar a gran escala medidas para potenciar la recarga de acuíferos.
El uso urbano ha sido el que mejor ha capeado la sequía, sobre todo por las inversiones en diversificación de abastecimiento de agua (entre las que se encuentran opciones de compra en casos de sequía), así como por la sensibilización de la población. Las políticas públicas para ahorrar especialmente en uso exterior han funcionado, y durante este año la medida obligatoria de reducir un 25% de uso doméstico respecto a 2014 (que había sido ya un año de bajo consumo) que impuso el gobernador Brown en el mes de abril, se está cumpliendo en prácticamente todas ciudades.

Pero también es reseñable mencionar las medidas innovadoras provenientes desde el campo de la tecnología de la información, en el que multitud de aplicaciones móviles y empresas tecnológicas han centrado su foco en el ahorro de agua, siendo algunas de ellas muy útiles. De hecho se ha conseguido modificar el comportamiento de los usuarios creando conciencia de esta problemática.
Por otro lado, la escasez de agua, la Ley de Gestión Sostenible del Agua Subterránea y otros factores como la frecuencia de episodios tormentosos han incrementado la atención hacia la recarga de acuíferos a gran escala.

Hace solo unos meses que se ha publicado el primer mapa de idoneidad del suelos agrícolas para la recarga de acuíferos, y durante la presente campaña agrícola ya se han realizado experimentos con éxito en para inundar durante épocas invernales algunos cultivos con la finalidad de recargar los acuíferos.

En definitiva, la severidad de la sequía está provocando cambios importantes en la gestión del agua en California, como ocurrió en España tras la fuerte sequía de mitad de los 90 de la que derivan los actuales PES. Como el profesor Jay R. Lund (Universidad de California, Davis) explica con frecuencia, “cada generación necesita de al menos una sequía y una avenida amenazadora”. Los sistemas de recursos hídricos y las sociedades a las que sirven están siempre cambiando, y las sequías permiten atraer la atención sobre las necesidades de cambio.
Jay R. Lund, profesor de UC Davis: "cada generación necesita de al menos una sequía y una avenida amenazadora”
Las similitudes entre España y California son evidentes. Es importante prestar atención a experiencias como las señaladas para sacar lecciones, analizar qué posibles estrategias pudieran ser interesante para el marco español y fomentar aquellas otras que ya están en marcha pero que necesitan ser potenciadas. Todo ello teniendo en cuenta que la gestión de los recursos hídricos efectuada por los profesionales españoles es de reconocido prestigio y de referencia también en