jueves, 9 de mayo de 2019

LA LOCA Y CARA CARRERA POR INTERNET EN EL ESPACIO














AFP
Washington
La locura ha ganado al sector espacial desde que el hombre más rico del mundo, Jeff Bezos, permitió que se filtrara su último proyecto, bautizado Kuiper: 3.236 satélites a 600 kilómetros de altura para inundar la Tierra de Internet a alta velocidad.

Ofrecer una red de redes a una velocidad extrema incluso en los desiertos digitales es también el objetivo de la empresa OneWeb, que comenzará este verano boreal en Florida a fabricar dos satélites diarios, para llegar a contar con una constelación de más de 600 que estaría operativa en 2021.

SpaceX, del magnate estadounidense Elon Musk, también es activa en este plano. La sociedad fue autorizada a colocar 12.000 satélites a distintas alturas, la constelación Starlink. 
¿Hay espacio para tres, cuatro, cinco operadores de Internet en el espacio?
En las sesiones públicas y los pasillos del gran salón internacional Satellite 2019, que se desarrolla en Washington esta semana, los profesionales del sector dicen que temen que se produzca un enfrentamiento muy costoso. Sobre todo si Jeff Bezos, que creó Amazon, decidiera liquidar a la competencia ofertando precios muy bajos. 
"Jeff Bezos es lo suficientemente rico" como para lograr que sus rivales desaparezcan, dijo a la AFP Matt Desch, director general de Iridium Communications.

Iridium sabe de bancarrotas. En los años 1990, la firma lanzó un teléfono satelital, un "ladrillo" que costaba 3.000 dólares y 3 dólares el minuto de comunicaciones. Casi nadie lo adquirió, poco antes de que aparecieran los celulares. 
Tras su declaración de quiebra, la empresa fue relanzada y este año terminó de renovar el conjunto de su constelación: 66 satélites que ofrecen conectividad en todo el planeta a clientes institucionales como barcos, ejércitos o empresas. Pero no lo hace a alta velocidad.

"El problema es que los satélites necesitan miles de millones de dólares de inversiones. Si uno no invierte, genera una suerte de invierno nuclear para todo el sector durante diez años. Fue lo que pasó", señala Matt Desch. 
"Les deseo éxito a los nuevos", agrega el empresario. "Espero que no les lleve treinta años lograrlo, como nos pasó a nosotros".
- Streaming a bordo - Disponer de Internet desde el espacio es útil sobre todo en las zonas aisladas, ya que en las ciudades los usuarios ya cuentan con fibra óptica o cable.
En una constelación, desde cualquier punto del planeta se puede apreciar uno o varios satélites en el cielo: una sola antena sería suficiente para recibir directamente Internet a muy alta velocidad. 
"Es como una antena celular muy alta", simplifica Al Tadros, de Maxar, un constructor de satélites.
La otra ventaja de las constelaciones anunciadas es que volarán a relativamente baja altura, lo que reducirá "la latencia", el tiempo de respuesta, tan crucial para la fluidez de conversaciones y los juegos de video, por ejemplo.

El problema de las zonas aisladas es que no hay tantos clientes rentables. 
Ese fue el motivo por el cual OneWeb redujo sus ambiciones iniciales y se concentrará en primer término en ofrecer Internet en aviones (imaginen poder ver películas en streaming en un vuelo transatlántico) y en barcos, donde la demanda es enorme.
"Para sobrevivir en los primeros años hay que apuntar a lo que da dinero, es decir los sectores marítimo y aéreo", dice la analista Shagun Sachdeva, del bufete Northern Sky Research.
¿Cuántos proyectos de constelaciones morirán? "Muchos". ¿Cuántos sobrevivirán? "Tal vez dos".
Según Sachdeva, la Internet en el espacio no se generalizará hasta al menos cinco o diez años.
Amazon está apenas en los comienzos. Uno de los obstáculos que se le presenta tiene que ver con los derechos de acceso al espectro de frecuencias. 

martes, 7 de mayo de 2019

EN LOMA NALGA DE MACO Y RÍO LIMPIO HAY UN DESASTRE NATURAL
















El químico y ambientalista José Then se sumó ayer a las voces que denuncian la depredación atroz a la que son sometidas las zonas boscosa de Río Limpio y la Loma Nalga de Maco, ubicadas en la cordillera Central.


El destacado ecologista y profesor universitario, consideró que el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales debe hacer una intervención urgente, pues según la imágenes presentadas en su reciente viaje de exploración en la zona, se puede observar la deforestación galopante en áreas que antes fueron densamente boscosas.

“Eso es penoso y muy triste ver a todo lo largo y ancho un desastre en la naturaleza, producida por el mismo hombre”, expresó en su cuenta de Instagram josethenexploradorrd, donde muestra una serie de fotos para evidenciar lo que calificó de forma muy atinada como “un daño descomunal a la cordillera Central”.
El reclamo de atención para que las autoridades frenen el daño medioambiental que se produce en la zona fronteriza, lo inició recientemente el alcalde del municipio de Pedro Santana, Hipólito Valenzuela, quien denunció que nacionales haitianos actuando por su cuenta o en contubernio con dominicanos, realizan constantemente talas indiscriminadas de la zona boscosa, no solo de Nalga de Maco y Río Limpio, sino también de La Sierrecita.
Nalga de Maco que está específicamente al sur del municipio de Los Almácigos, en la provincia de Santiago Rodríguez, es un área que debería estar protegida, al igual que sus alrededores, pues en el año 1995 fueron declaradas como Parque Nacional, sin embargo las imágenes muestran el abandono a tal grado que la capa vegetal ya no existe.
Se trata de una extensión territorial de 278 kilómetros cuadrados, que las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente evidentemente han dejado a su suerte para que la mano implacable y sin consciencia del impacto ambiental actúe a sus anchas desmontando el bosque de manera gradual.
La foto enviada por el profesor universitario Then fueron entre el 27 y el 29 del mes pasado tras una exploración.
Lo dijo el alcalde de Pedro Santana
Deforestación no para. Áreas que antes eran vírgenes y lucían el verdor de sus árboles, “hoy están devastadas” y se estima que alrededor de un 40%, ha sido deforestado, sin que nadie haga algo al respecto, informó Hipólito Valenzuela, funcionario del cabildo del municipio fronterizo de Pedro Santana.
Explicó además que tanto la parte alta como la parte baja de toda esa zona, amerita una intervención urgente de las autoridades del Ministerio de Medio Ambiente.


UN MILLÓN DE ESPECIES ESTÁN EN PELIGRO DE EXTINCIÓN EN LAS PRÓXIMAS DÉCADAS
















El planeta ha lanzado ya su voz de alarma: un millón de especies animales y vegetales se encuentran en riesgo de extinción, muchas en las próximas décadas, a menos que haya un cambio radical en los métodos de producción y consumo, según advierte el mayor informe sobre biodiversidad hasta la fecha.


El análisis de la Plataforma Intergubernamental en Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES), presentado este lunes en la Unesco, subraya la responsabilidad humana en esta situación límite porque los cambios en el uso de la tierra y el mar y la explotación directa de ciertos organismos son los principales culpables.
El cambio climático, la contaminación y las especies exóticas invasoras completan esa combinación, que ha llevado a que la tasa de extinción actual sea ya “entre decenas y cientos de veces más alta que el promedio experimentado en los últimos 10 millones de años”.

Expertos de 50 países trabajaron durante tres años en esa radiografía del planeta en las últimas cinco décadas, que ofrece un diagnóstico sombrío sobre el impacto del desarrollo económico en la naturaleza y en sus cerca de ocho millones de especies.
El deterioro ha alcanzado niveles inéditos en la historia humana y la vida sobre la Tierra tal y como la conocemos se acerca peligrosamente a un punto de inflexión, destaca a EFE la argentina Sandra Díaz, copresidenta de ese estudio.

Al menos 680 especies de vertebrados han desaparecido desde el siglo XVI y están en peligro más del 40 % de las especies de anfibios, un 33 % de los arrecifes de coral y más de un tercio de los mamíferos marinos. Una estimación provisional sitúa en un 10 % el porcentaje de especies de insectos amenazados.
Entre 1980 y 2000 se perdieron además 100 millones de hectáreas de bosque tropical, principalmente para dedicarlo a crianza de ganado en Latinoamérica y a plantaciones en el sudeste asiático, la mayoría de aceite de palma.

Tendemos a pensar que los seres humanos estamos al margen de los efectos, pero todo está interconectado: la naturaleza contribuye a regular el clima o la calidad del aire y nos ofrece comida y energía, por lo que su alteración tiene un impacto directo en la vida humana y el desarrollo económico en el mundo.
A modo de ejemplo, esta tendencia negativa afectará al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible marcados por la ONU para 2030 en el 80 % de los casos analizados, en materia de pobreza o hambruna, entre otros, lo que hace que el declive sea tanto un asunto medioambiental como social.

Un armadillo con un mes de vida se hace una bola junto a su madre en el recinto tropical del Zoo de Burdapest. ( EFE)
El estudio, el primero intergubernamental a esta escala, descarta el cumplimiento de las metas mundiales de biodiversidad fijadas para el periodo 2011-2020, pero sus autores confían en que sirva como base de la hoja de ruta que se marcará el año que viene en la convención sobre biodiversidad que la ONU celebrará en China.
No es demasiado tarde para cambiar el rumbo, pero solo si se empieza ya y a todos los niveles, recalca la IPBES, organismo independiente impulsado en 2012 por varias agencias de la ONU e integrado por más de 130 gobiernos.

Establecer cuotas efectivas de pesca y áreas marinas protegidas, promover prácticas que reduzcan la erosión del suelo y una agricultura sostenible, aprovechar el conocimiento medioambiental de las comunidades indígenas y modificar políticas de subvención nefastas para la biodiversidad son algunos consejos.
Contener el alza la temperatura global por debajo de los dos grados centígrados también es crucial: el porcentaje de especies en riesgo de extinción por razones climáticas se sitúa en el 5 % con un calentamiento de dos grados, y en el 16 % cuando sube a 4,3.

La información facilitada este lunes son solo las principales conclusiones de un informe de más de 1.500 páginas que se publicará completo más adelante este año, pero la experta argentina es tajante: “¿Cuánta más evidencia necesitamos para darnos cuenta de que no podemos seguir así?”.


domingo, 5 de mayo de 2019

EL DESHIELO DE ALASKA REVELA SITIOS PREHISTÓRICOS EN ÁREAS ANTES CONGELADAS
















Una máscara de madera de cientos de años fue descubierta en 2007 por un niño que se tropezó con ella mientras jugaba en la playa cerca de su casa en Quinhagak, una aldea en el oeste de Alaska, frente al mar de Bering.

Fue el primer objeto de miles que datan del siglo XVII y pertenecieron a un asentamiento de esquimal Yupik.
Cestas, fustes de arpón finamente tallados, platos labiales, muñecas de madera y agujas de tatuaje de marfil fueron emergiendo de debajo de la tierra a medida que se descongela el permafrost e incrementa la erosión por el cambio climático en esta región.
Más de una década después del primer descubrimiento, la colección llegó a unos 100.000 objetos prehistóricos yupik, la mayor de este tipo en el mundo, que se exhibe en un nuevo museo en Quinhagak, hogar de unos 700 indígenas.

"Ésta es, de lejos, la excavación más importante en mis 40 años de carrera, y eso que he trabajado en algunos sitios bastante espectaculares", dice Rick Knecht, arqueólogo de la Universidad de Aberdeen en Escocia.

Knecht ha liderado en esta década una carrera contrarreloj para preservar el mayor número de objetos posible ubicados en el sitio de excavación, a unos 5 km de Quinhagak, y bautizado Nunalleq, que significa Pueblo Viejo en lengua yupik.

"Casi todo lo que sabemos de la prehistoria yupik viene de este sitio", señala Knecht, un hombre afable de barba canosa, mientras inspecciona el área con un equipo de AFP.
"El pueblo pudo haber perdido su pasado y un vínculo tangible con ese pasado, lo que habría sido una tragedia increíble", agrega.


jueves, 2 de mayo de 2019

LA IMPUNIDAD MENGUA LOS RÍOS DOMINICANOS














La falta de supervisión de las autoridades sobre la extracción ilegal de arena y grava ha resultado en la degradación de cuencas hidrográficas


El camión estaba casi lleno. Con un esfuerzo más, los llamados “hombres hormiga” o “paleros” terminarían de abastecer otro vehículo con la arena y grava que extraían de forma ilegal del degradado cauce del río Nigua, en San Cristóbal.

Por un momento se notaban inquietos. Desconocían quiénes iban en el interior de una camioneta que se estacionó en la ribera. Se apresuraron, colocaron una lona azul sobre la cama del camión cargada del material, y el chofer aceleró lentamente el vehículo para cruzar el río y marcharse.

Los hombres se dispersaron. Uno de ellos, de mediana edad, delgado, sudoroso y con la piel quemada por el sol, aseguró que la extracción que hizo minutos antes no es perjudicial para el río. La considera como una fuente de empleo que por más de 30 años le ha permitido mantener a seis hijos.
“Lo que yo sé que ha cambiado el medioambiente han sido esas minas que hay por ahí tumbando árboles y haciendo excavaciones grandísimas, pero llenar un viajecito (de arena) a mano por arriba (no)”, dijo.
Pero, la extracción ilegal de arena y otros materiales para la industria de la construcción sí ha destruido el canal natural de algunos ríos, erosionado y afectado el manto freático, inclusive en zonas donde hay tomas de agua para acueductos, como es el caso del río Nigua, indican informes académicos y especialistas. Esto ha provocado que cuando hay crecidas, las aguas inunden los barrios ubicados en las márgenes y sea menor la capacidad de retención del líquido en los cauces.

La falta de supervisión de las autoridades dominicanas, en especial del Ministerio de Medio Ambiente que ha concedido permisos para la extracción de arena y otros materiales próximos a los ríos, ha resultado en la degradación de cuencas hidrográficas que abastecen de agua potable a la capital dominicana y otras regiones con alta población.
Por su cercanía a la capital, en la provincia San Cristóbal se extraen agregados (como arena y grava) de forma irregular en los ríos Nigua, Nizao (que abastece a un complejo de embalses) y Yubazo, para suplir a la industria de la construcción.
También ocurre en ríos de otras provincias como La Vega, Espaillat, Monseñor Nouel y Puerto Plata. La práctica está prohibida y regulada según las leyes 123-71 y 64-00, y las resoluciones 16-2007, 016-2008 y 0015-2017 del Ministerio Medio Ambiente.
Por esas normativas, y las reiteradas denuncias, se ha controlado la instalación de granceras o minas para extraer arena y grava del lecho de los ríos. Sin embargo, se ha sustituido por actividad individual en camiones privados cuyos propietarios venden el material al sector construcción.

“Ha surgido una red poderosa que extrae agregados de nuestros ríos de forma mecanizada con apoyo de poderes estatales, de noche y de día”, asegura una fuente ligada al Ministerio de Medio Ambiente que pidió anonimato por temor a represalias.
Momento del llenado de un camión debajo de un puente de la Autopista 6 de Noviembre, en San Cristóbal. La arena se extrae del cauce del río Nigua, el 7 de marzo de 2019. ( DIARIO LIBRE/PEDRO BAZIL)

 Vista del río Nizao, afectado por la extracción de agregados y la sequía, el 7 de marzo de 2019. ( DIARIO LIBRE/PEDRO BAZIL)
El negocio es lucrativo y se compone de una cadena que comienza por los “hombres hormiga” o “paleros”, quienes de forma manual o informal extraen agregados de los ríos y distorsionan el cauce haciendo hoyos para remover el material. Algunos utilizan instrumentos mecanizados para facilitar la labor.

Estos hombres reciben dinero por llenar las camas de camiones que, además, causan contaminación. Los choferes y los dueños de los vehículos venden el producto a ferreterías, hormigoneras, fábricas de blocks, proyectos habitacionales, construcciones de edificios e informales, y a contratistas del propio Gobierno, detalla la fuente de Medio Ambiente.
Un camión cargado de 18 metros de arena se puede vender en la ciudad entre RD$12,000 (US$240) y RD$15,000 (US$300). Otros que se encargan de sacar el material bruto o cascajo lo venden hasta por RD$200 (US$4) y RD$250 (US$5) el metro cúbico.
Cuando el cauce de un río tiene suficiente material granular, estos componentes sirven de obstáculo para que las aguas corran con menos fuerza y velocidad cuando vienen las escorrentías. “Por eso es que es un crimen cuando tú le sacas a un río todo el conglomerado, porque lo pone liso”, dice el ingeniero Augusto Rodríguez, miembro de la Sociedad Dominicana de Geología.

Los camiones que transportan los materiales de los ríos transitan entre estrechas calles sin asfaltar y han abierto caminos en las cuencas. En los cauces secos es común ver montículos en espera de ser recogidos.
Entre 2016 y 2019, el Ministerio de Medio Ambiente dominicano aplicó sanciones que totalizaron más de RD$3.1 millones (sobre los US$60,000) a 10 infractores por extracción ilegal de material de los ríos Masacre, Nagua, Ocoa, Manoguayabo, Haina y Yuna, entre otros.
A pesar de la fiscalización, el Ministerio, que dirige Ángel Estévez, concedió un permiso cuestionable en septiembre de 2018 para extraer 10,000 metros cúbicos de cascajo, grava y arena en un terreno próximo al río Haina, en San Cristóbal, que sobrepasa los 150 metros mínimos de distancia que establece la norma. El material sería usado para “el relleno de calles y ayudas sociales”. En imágenes satelitales se ve que la extracción excede las coordenadas autorizadas y se acerca casi a 30 metros del agua.

Un hombre extrae arena fina desde el fondo del río y la transporta sobre las aguas. ( DIARIO LIBRE/DANELIS SENA)

Un camión se avista desde lejos mientras se abastece de arena en el río Haina. ( DIARIO LIBRE/PEDRO BAZIL)
Una lucha constante con reincidentes
El pasado 24 de marzo un grupo se manifestó en La Vega para denunciar que empresarios locales siguen extrayendo materiales del río Camú y sus proximidades. Lo mismo han hecho residentes en Jamao al Norte de la provincia Espaillat, para exigir el cese de la extracción en un tramo del río Yásica.

El activista ambiental Manuel Antonio Nina aún se acongoja al recordar que por protestar en contra de la extracción de arena en San Cristóbal, el 12 de octubre de 1998, mataron a su amigo Sixto Ramírez. Narra que el homicida se le acercó, le metió una escopeta en la boca y disparó. Lamenta que solo se apresó al asesino material y duró no más de siete años en la cárcel.
De los casos llevados a la justicia está uno contra la empresa Agregados Consolidados, S.A.. En 2013, la Procuraduría para la Defensa del Medio Ambiente informó que ejecutó una sentencia con carácter irrevocable en contra de la compañía, encontrada culpable de extraer arena, grava y piedras de las márgenes del río Nizao, en la provincia Peravia, y debajo del contraembalse de la presa de Valdesia, sin los permisos de rigor. La sentencia también afectó a su representante Miguel Nadal González, y la multa impuesta fue de RD$3.5 millones (aproximadamente US$82,160).

Otro caso lo lleva la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), que en febrero pasado se querelló contra la sociedad comercial Hormigones América y sus socios. A estos les exige una indemnización luego de que se rompiera una tubería del acueducto Valdesia-Santo Domingo a mediados de 2018, donde tienen instalada una procesadora de agregados en Manoguayabo, a orillas del río Haina. Repararla dejó sin agua por casi tres días a más de 80 sectores de la capital.
La CAASD denunció que Hormigones América no posee la licencia necesaria para las operaciones que ejecutaba en el lugar de la avería y se suspendieron sus operaciones. Sus socios Gabino Aroldo Ramos, Víctor Ramón Ramos, Isaías Ramos Guzmán e Isaías Odalis Ramos son los mismos de Industria del Block América, contratista de la estatal Oficina para el Reordenamiento del Transporte (Opret). Se intentó conseguir una opinión de los denunciados y de su abogado, pero al cierre de esta investigación no se había obtenido. El caso está en una fase conciliatoria.

A la izquierda del río se observan las instalaciones de la grancera de Hormigones América, y entre los dos montículos de arena el punto de la tubería que fue arreglado. Del terreno salen dos tubos grandes, blancos, que forman parte del acueducto Valdesia-Santo Domingo. ( DIARIO LIBRE/PEDRO BAZIL)
Según denuncias de líderes comunitarios de las provincias Espaillat y San Cristóbal, los choferes de los camiones donde se transporta lo extraído de los ríos supuestamente cuentan con el apoyo de miembros del Servicio Nacional de Protección Ambiental (Senpa), una dependencia del Ministerio de Medio Ambiente que, bajo el mando de un oficial de las Fuerzas Armadas, está encargada de vigilar, perseguir y detener las prácticas ilegales.
En el caso de la provincia San Cristóbal, en Los Corozos y Villa Altagracia se quejan de que los militares del Senpa tienen un chofer designado para que recoja dinero entre sus compañeros y les sea entregado semanalmente. Los montos oscilan entre RD$1,000 (US$20) y RD$3,500 (US$70). Así garantizan que no les incautarán los camiones ni serán reportados a las autoridades por extraer arena del río Haina.

Durante esta investigación no se avistó a ningún agente del Senpa custodiando los puntos donde estaban los camiones extrayendo material en los ríos visitados en marzo.
Tras el desastre, la práctica sigue
En 2015 la Academia de Ciencias de la República Dominicana calificó de desastrosos los efectos generados por la extracción de arena en el río Veragua, en la provincia Espaillat, con máquinas industriales y camiones que eran cargados en aproximadamente 10 minutos, seis días a la semana.
“En esta comunidad se utilizaba el agua del río (Veragua) para todo, prácticamente nosotros tomábamos el agua, (la usábamos) para bañarnos”, recuerda “Juan”, un policía residente en Batey Ginebra que prefirió no ser identificado con su nombre real.
“Esta es una localidad en la que hace aproximadamente ocho o nueve años en cada casa hay baños, pero aquí lo que había era letrinas, y ya a las cuatro de la tarde veías un desfile de personas para el río, casi todo el mundo a bañarse”, explicó al comparar cómo era la vida antes.
La Academia de Ciencias de la República Dominicana indicó en 2015 que una de las empresas que realizaba la extracción era la Constructora Dualma, que estaba autorizada por el Ministerio de Medio Ambiente para unos supuestos “trabajos de limpieza y adecuación de 500 metros sobre [más allá de] el río”. El permiso tenía una vigencia de 45 días. Sin embargo, la entidad reportó la extracción de grandes cantidades de arena y grava para su venta del mismo cauce.
Líderes comunitarios de Veragua salieron en defensa de los alegados trabajos ambientalistas de la compañía argumentando que eran necesarios. La empresa ya no extrae agregados del río, pero sí lo hacen otras personas. Uno que otro día, por la estrecha calle de tierra que pasa frente a la casa de “Juan”, transitan camiones cargados de arena con el riesgo de embestir a los niños que juegan por las tardes.

“Se supone que, en una localidad tan pequeña, dos camiones que transiten o tres camiones, lo sabe todo el mundo (…) Prácticamente las autoridades lo saben y se hacen de la vista gorda”, dice “Juan”.
Su esposa ha tenido el impulso de exigirle a los extractores que se detengan pero, a pesar de tener la autoridad para hacerlo por ser militar, no lo hace. “Es porque quien les está dando el ´permiso´ es más fuerte que ella”, argumenta “Juan”.
Estamos asistiendo a una pérdida del control de la extracción de agregados; se ha multiplicado prácticamente en toda la geografía con dos características: permisos que se están dando sin los debidos soportes y sitios en los que simplemente se están cerrando los ojos. Luis Carvajal Coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD
En 2014, la Academia de Ciencias de la República Dominicana reportó la variación artificial del curso del río Yásica por la extracción de arena y grava de manera industrial de su cauce. También denunció una acción similar en los campos de dunas de La Lometa, cercanos a la desembocadura del Yásica, del que Veragua es un afluente y ambos aportan flujos sedimentarios a las playas del destino turístico Cabarete.

El informe de la Academia indica que el Ministerio de Medio Ambiente otorgaba unos tickets para extraer la arena al sindicato de camioneros de la zona. La extracción ocurría en 2014 pese a que en 2011 una evaluación hecha por personal de la institución consideró inviable el proyecto Mina La Lometa, promovido por Carlos Almonte, exsecretario del sindicato de camioneros del municipio Gaspar Hernández, y no se autorizó.
La extracción en La Lometa se detuvo. En ese entonces Almonte alegó que “personas mal intencionadas” pretendían dejar sin trabajo a más de 200 camioneros que se ganaban el sustento de sus familias transportando materiales para la construcción y aseguró que no afectaban el medioambiente.

El 12 de julio de 2018, el Ministerio de Medio Ambiente autorizó a Almonte la remoción de 2,000 metros cúbicos de material de aluvión para adecuar una parcela en el distrito municipal Sabaneta de Yásica de Puerto Plata, próxima al río Yásica. Aunque el permiso se concedió por dos meses, ambientalistas denuncian que aún hay camiones extrayendo arena del cauce con la excusa de esa adecuación, una acusación que Almonte niega.
Horacio Mazara, director del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (Inapa), sostiene que hay una reducción en la extracción de agregados producto de las normativas vigentes, pero reconoce que “no se ha erradicado al 100 por ciento”. Endilga la responsabilidad al Ministerio de Medio Ambiente. De Medio Ambiente no concedieron una entrevista solicitada para esta investigación.
¿Si no existiera la extracción ilegal de agregados de los ríos, hubiese más agua en reserva para enfrentar la sequía que afecta al país en los últimos seis meses?, se le preguntó a Mazara.
“Seguramente que sí, porque es que afecta los caudales de los ríos y las cuencas”, respondió el funcionario, quien preside el Consejo Directivo para la Reforma y Modernización del Sector Agua Potable y Saneamiento.
Vista del río Yásica, del 12 de marzo de 2019, donde se ven los rastros que dejan los neumáticos de los camiones cuando se adentran a recoger la arena ( DIARIO LIBRE/MARVIN DEL CID)
“Uno de los elementos más dañinos que hay en términos ambientales es la extracción de agregados, incluso aquí se habla de extraer agregados como mecanismo de corrección de ríos pero ocurre que el problema nuestro es que toda la extracción de agregados es pura y exclusivamente comercial”, afirmó Luis Carvajal, coordinador de la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD).
El también activista señaló que hay momentos en los que el Ministerio de Medio Ambiente, movido por la presión social, ha puesto más atención al problema, pero asegura que la gestión de Estévez (de mayo 2018 al presente) “ha estado permitiendo esas extracciones”.
“Estamos asistiendo a una pérdida del control de la extracción de agregados; se ha multiplicado prácticamente en toda la geografía con dos características: permisos que se están dando sin los debidos soportes y sitios en los que simplemente se están cerrando los ojos ante la extracción masiva de agregados”, dijo.
Reconoció que se han hecho intentos por establecer algunos controles pero, a su juicio, han sido insuficientes. Mencionó un programa para corregir el río Nizao que no ha dado resultados. “Ahora nadie sabe dónde está el cauce de verdad (del Nizao) porque ha sido desmadrado, y se sabe que eso fue producto de una complicidad”, afirmó.

Carvajal detalló que en el país se han identificado 108 lugares donde se puede hacer extracción de agregados, a partir de canteras secas, de forma regular y legal. Entre 2008 y los primeros dos meses del 2019, la minería autorizada de agregados extrajo un volumen superior a los 53.5 millones de metros cúbicos de material, informó el Ministerio de Medio Ambiente.
“Hay que entender que la producción de agregados es una actividad de carácter minero, de carácter extractivo, que tiene que tener un seguimiento de Estado”, enfatizó Carvajal.
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Este reportaje es parte de la serie “Se seca el Caribe”, resultado del trabajo de una decena de periodistas caribeños liderados por el Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico. Las investigaciones fueron posibles en parte con el apoyo de Para la Naturaleza, Fundación Segarra Boerman e Hijos, y Open Society Foundations.
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¿CÓMO SON LOS NEUMÁTICOS PARA LOS COCHES ELÉCTRICOS?















Las ventajas del coche eléctrico hacen que su avance, aunque lento hasta el momento, sea imparable: contribuye a reducir la contaminación (siempre que la electricidad provenga de fuentes limpias y sus baterías se gestionen de forma sostenible), y a que sus dueños ahorren en combustible y en revisiones técnicas. Noruega ha tomado buena nota de ello: es el país del mundo con más coches eléctricos per cápita, con un 33,9% de cuota de mercado respecto al total de vehículos. En España las ventas van a más, pero todavía muy lejos de los noruegos: el año pasado supusieron un 0,69% del total de mercado.

Su avance depende de la mejora de varios factores frente a los de combustible: el precio, ya que en la actualidad son más caros; los puntos de recarga, ya que todavía hay pocas electrolineras donde enchufarlos y se tarda más en cargarlos; y la autonomía, ya que las baterías permiten hacer menos kilómetros.

LOS NEUMÁTICOS PODRÍAN AYUDAR A LOS VEHÍCULOS ELÉCTRICOS

Varios fabricantes comercializan ya modelos específicos que aumentan su autonomía y prestaciones y reducen el ruido de rodadura (el motor eléctrico apenas se oye, por lo que el resto de sonidos se perciben más), y todo ello sin merma de los aspectos básicos de cualquier neumático, como su agarre, su resistencia o su durabilidad. Para lograrlo, se basan en tres elementos esenciales:


– Ruedas más estrechas para reducir la fricción con el suelo y con ello el consumo de la batería.
– Diámetro mayor para aprovechar mejor el par motor, el momento de fuerza que ejerce el motor sobre el eje de trasmisión de potencia, que en el caso de los eléctricos es máximo al inicio del arranque, a diferencia de los de combustible. Este hecho, unido al peso adicional de las baterías y la carrocería, condiciona también un mayor desgaste de los neumáticos que, según el fabricante Goodyear, puede ser hasta un 30% más rápido que el de los convencionales.
– Diseño específico del surco de la superficie de contacto del neumático, o de sus materiales de fabricación, pensados para las características de los eléctricos.

PRINCIPALES MODELOS DE NEUMÁTICOS PARA COCHES ELÉCTRICOS
Michelin suministra neumáticos para casi la mitad de los coches eléctricos fabricados en Estados Unidos (el mercado con más ventas de estos vehículos del mundo, aunque en cifras absolutas solo tiene una cuota de mercado del 1%) como los Tesla, el Nissan Leaf o el Chevrolet Volt.

Asimismo, ha diseñado junto a Renault el “Energy E-V”, un modelo utilizado en el Zoe, que reduce su resistencia de rodadura un 20%, proporcionando un 6% más de autonomía. Este neumático tiene además una cubierta autosellante, de manera que en caso de pinchazo se autorrepara, haciendo innecesaria la rueda de repuesto o el kit antipinchazos. Asimismo, para Tesla ha creado unos neumáticos con un compuesto que reduce la acumulación de calor y aumenta su duración, y en el caso concreto del Tesla Model S, los neumáticos “Pilot Sport 2” para aprovechar mejor la fuerza del par motor.

Bridgestone ha rediseñado su neumático “Ecopia” para que el modelo eléctrico de BMW, el i3, pueda calzar una medida exclusiva (155/55 R19).
Continental ha presentado un modelo que reduce la resistencia a la rodadura y al aire, gracias a una espuma de poliuretano que reduce sus vibraciones cuando gira sobre el asfalto, sin reducir la capacidad de frenada.
Goodyear ha anunciado que el año que viene lanzará el “Efficient Grip Performance Electric Drive”, el cual mejorará la autonomía y prestaciones de los coches eléctricos que lo lleven, y gracias a su diseño, reducirá tanto el ruido que se cuela dentro del vehículo como el que se oye fuera.


Hankook ha lanzado la segunda generación de su neumático “Kinergy AS EV”. Disponible ya en Corea y el año que viene en todo el mundo, incorpora una mayor reducción de sonido, un agarre y una estabilidad óptima para las características específicas de los vehículos eléctricos, y un compuesto, denominado “Aqua Pine”, que mejora su resistencia y su rendimiento en carreteras mojadas.